jueves, 10 de enero de 2013

Terquin Mott: Aferrado al basket al filo de los 40


TDK, temporada 98-99. Muy seriote.
Terquin Mott no quiere retirarse. En realidad, ningún jugador quiere retirarse. No se retiran, no. Les retiran la falta de ofertas, o de ofertas que merezcan la pena. Eso le pasa al 99%. Pues bien, Mott no quiere retirarse. Y eso que dentro de poco cumplirá 39 años. Pero lo suyo es jugar y ahora lo que sea para demostrar que puede seguir haciéndolo profesionalmente.

Mott me pide que difunda su mensaje: "I can still play", repite una y otra vez desde su Filadelfia natal, donde espera un nuevo destino que le permita prolongar un poco más de acción en la pista. Asegura que se conserva bien, que ha estado en las pistas hasta hace poco y hasta que ha entrenado con los Sixers. "La franquicia puede certificarle a quien lo pida que estoy en forma", cuenta. Su última experiencia profesional fue en la República Dominicana.

Dentro de su larga carrera hay tres equipos ACB, cuatro si se cuenta un Tau en el que no llegó a debutar. Es curioso que ni en Manresa ni en Alicante ni en Gijón jugase la temporada entera. "España es el mejor país en el que he jugado", cuenta. Al TDK llegó en la temporada siguiente de proclamarse campeón, la 98-99, y su fuerte carácter le ocasionó problemas con Luis Casimiro. Fue sustituido por John Williams aunque sus números estaban siendo buenos (19 puntos y 7 rebotes). "Chi Chi (sic) era un gran base que nunca fallaba cuando estaba solo", apunta.
Ahora. Más risueño, ¿no?
Tanto en Gijón (99-2000) como en Alicante (2000-01) le tocó el papel contrario, supliendo a Glen Whisby y Marlon Maxey, respectivamente, haciéndolo razonablemente bien. Pareció dar su máximo en Asturias (18 y 8) y él también atesora un gran recuerdo de ello, del entrenador "Muncho (sic) López". También habla bien de Dusko Ivanovic, aunque ese matrimonio no llegó a cuajar ("gran preparador de partidos y muy profesional. El equipo hacía exactamente lo que él decía").  "Mis partidos favoritos eran las guerras contra el Madrid y el Barcelona", concluye.

Mundo ha visto, desde luego: Filipinas, Turquía, Venezuela, China, Portugal, Chipre, Francia... También pasó brevemente por la LEB, con Cantabria, en la 2002-03.

Mott insiste: todavía puede ayudar. "En Youtube hay mucho material mío". Por ejemplo, esto:


El hijo.
No sé cómo estará ahora, pero sí sé lo que era. Y era un gran jugador. Midiendo 2,03 sacaba gracias a su tren superior a cualquiera de la zona y tenía buenos fundamentos. Desde luego, sus genes van destinados a su hijo, llamado igual y que es una promesa del baloncesto colegial en Filadelfia. Al parecer, no es un interior, sino más bien un alero con un estupendo tiro exterior. Si se espabila un poco en su formación, quizás pueda llegar a enfrentarse a su padre en una pista a nivel profesional. Seguro que algunas 'pachangas' ya han echado en el patio de casa.

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