domingo, 27 de enero de 2013

Joe Meriweather: Un '5' veterano que no fue suficiente


En acción con el Joventut. 
Joe Meriweather fue uno de aquellos intentos del Joventut a finales de los 80 por encontrar un pívot dominante que acompañase con solvencia a Reggie Johnson y le permitiese subir al siguiente escalón y luchar por la Liga ACB. Meriweather no respondió a las expectativas, como varios de sus antecesores, pero lo que se acabó demostrando con el tiempo es que el problema no era él, sino la propia estructura en sí. La Penya no consiguió el título hasta que poco después trajo a Ferrán Martínez y le juntó con Corny Thompson ahí debajo, lo que le permitió fichar a un americano exterior como Harold Pressley.

Joe tenía un corpachón enorme y currículum indiscutible, así es que el tiro no estaba mal pegado. Había logrado el bronce en el Mundial de Puerto Rico de 1974 y obtenido el 11 del draft del año siguiente, cimentando una carrera de diez temporadas en la NBA con Houston, Atlanta, New Orleans Jazz, Knicks y sobre todo Kansas City, donde permaneció todo un lustro. Casi siempre como pívot reserva, pero casi siempre también superando los 20 minutos por partido. 8,1 puntos y 5,6 rebotes en 670 encuentros, no está nada mal.

En 1986 inició su bienio europeo antes de retirarse, primero en el Granarollo de Bolonia y después, en la 87-88, en el Joventut. Tenía ya 32 años y si bien sus números no fueron malos (15,7 puntos y 8,6 rebotes), fue bastante criticado y el equipo no obtuvo ningún título de los que aspiraba. Parecía demasiado lento para el juego ofensivo que imponía gente como Jordi Villacampa o los Jofresa.

NBA. Muy 70's.
La verdinegra fue la última camiseta que vistió. Regresó a su país, donde sobre todo ha estado metido en el mundo del basket femenino, primero como entrenador y general manager de las Kansas City Mustangs (equipo de una de las fracasadas ligas profesionales antes de la WNBA) y después como técnico de la universidad de Park. Ahora es presidente ejecutivo de la 3C’s Fatherhood Education Partnership, que parece ser una organización no gubernamental para ayudar a las familias en la educación de los niños. A ver qué nos dice brevemente:
Ahora.

"Me encantó jugar en España y con el Joventut. recuerdo que la ciudad tenía un cálido ambiente para desarrollar el baloncesto. La gente era muy amigable incluso aunque yo no hablaba muy bien el idioma. Ir al mercado era algo muy especial y la mayoría de las veces conseguía encontrar lo que quería. Mi hijo Jon estaba aprendiendo a andar y llevarle a los parques siempre era divertido. Ahora tiene 26 años. Sería bonito volver para una reunión y quizás hacer un campus para niños".


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