sábado, 2 de febrero de 2013

Nos vemos en espacioligaendesa.com

Acaba aquí y ahora RetroACB como tal, pero no muere. En absoluto. Más bien coge fuerza en otro espacio más profesionalizado y con mayor foco como es espacioligaendesa.com , donde pasa a estar enclavado como uno de sus principales contenidos. El éxito de RetroACB desde que se inauguró el pasado mes de junio ha propiciado la mudanza, pero el espíritu os aseguro que seguirá inalterable.

La idea inicial era sacar cada día, sin excepción, la historia de un jugador que haya pasado por la liga española desde 1983, cuando la gestión pasó a ser de los clubs, sin discriminar a los que hayan estado en pista ni tan siquiera un segundo de las grandes estrellas. Así seguirá siendo. Todos han sido y somos (y ahora extiendo el círculo a los aficionados) importantes para construir el basket que tenemos ahora. Y ningún personaje vale que más que otro.

Ha sido un placer encontrarnos aquí durante estos meses y quisiera agradeceros uno por uno a quienes habéis hecho que este espacio se haga hueco diferenciado en un Internet con tantísima información disponible. Nos vemos en la siguiente ventana.espacioligaendesa.com

Jorge Racca: El brillo de una apuesta argentina


Espectacular entrada a canasta
con el Gran Canaria (Efe).
La ‘sentencia Bosman’ empezó a aplicarse en la Liga ACB en 1996, pero tímidamente. Entonces, los clubs eran bastante reticentes a mirar a Europa o a jugadores que, no siendo comunitarios de nacimiento, sí tuviesen el pasaporte. Uno de esos ‘pioneros’ que sí apostaron –y acertaron- fue el Gran Canaria, que en 1998 se hizo con un enorme tirador: Jorge Racca, un argentino cuyos ancestros italianos le permitían no ocupar plaza de extranjero. Los altibajos de su carrera no deben ocultar su buena aportación al baloncesto nacional. Cumplía bien el tópico de argentino competitivo al máximo.


Quizás sea algo injusto catalogar a Racca de simple tirador, porque realmente estaba capacitado para anotar de más maneras. Era rápido y fino, muy valiente en las penetraciones. El Gran Canaria ya digo que fue el que muy correctamente apostó por él, que seguro que se habrá arrepentido mil veces de no haber nacido tres o cuatro años más tarde: por muy poco pertenece a la generación inmediatamente anterior a la ‘dorada’ de su país Se asomó por la selección y llegó a obtener algún título (el oro en los Panamericanos del 95, participando además en Atlanta-96), pero no estuvo en los grandes éxitos posteriores de los Ginobili, Oberto y compañía.
Con el Breogán.

Las dos temporadas en Las Palmas fueron brillantes, y ascendentes en su rendimiento: 12,6 puntos la primera y 16,6 la segunda. “El recuerdo que tengo es el mejor, fui recibido de la mejor manera posible en Gran Canaria, una gente espléndida. Tuvieron mucha paciencia conmigo hasta mi adaptación, cosa que siempre estaré agradecido. Conseguimos objetivos que después de de muchos años siguen siendo los mismos y muy importantes para un club que está consolidado en la ACB”.

Luego, tras un paso fugaz por Grecia, tuvo más experiencias españolas. Su segundo equipo ACB fue el Breogán, con un importante salto de nuevo entre su primera temporada, la 2002-03 (7,7 puntos) y la siguiente (16,4). Sus últimas canastas españolas fueron en la 2004-05 en Tenerife (11,4). “Tuve interrupciones por cuestiones personales que al final perjudicaron mi ritmo de juego y entrenamiento. En línea general fue una experiencia sumamente positiva y enriquecedora el salto a Europa. España me ha hecho sentir como en casa”, analiza.

Imagen reciente.
Y tanto. “Me dedico al negocio de hostelería y actividades agrícolas en mi país y cada tanto viajo a España a visitar a mi familia y trabajar en ese sector. Me gusta Coruña y Galicia en general y me gustaría pasar una temporada viviendo en Gran Canaria en el futuro”, cuenta. Está alejado por el momento del baloncesto, aunque seguro que no se le ha olvidado tirar. Según dice, hace natación a menudo.

Promediar 12,9 puntos en la ACB en una época en la ya nadie jugaba los 40 minutos (él promedió 28) está muy bien, sobre todo con un 43% en triples.



viernes, 1 de febrero de 2013

César Rioja: Del partido de Lliria a la universidad americana

Con el 5, al lado de Nacho Azofra. (Gigantes).

César Rioja llegó a ser internacional junior, pero solamente jugó un partido en la ACB. Su carrera profesional, lanzada desde la cantera del Estudiantes, le permitió conocer el norte (Gijón) y el sur (Motril) de España, pero no se extendió demasiado. Este alero de 2,00 metros tiene ahora un empleo que es, como mínimo, curioso: es director de Deportes de la Saint Louis University… en Madrid. Se trata de una universidad americana  de inspiración jesuita que tiene un campus en la capital de España y que permite estudiar distintas carreras en un ambiente internacional. Según me cuenta Rioja, que se licenció en Educación Física por la Complutense, este curso hay representadas 63 nacionalidades. “Estoy muy contento. Me encanta poder trabajar cada día en un ambiente tan buen y tan internacional que te ayuda a conocer otras culturas. Esto es muy enriquecedor personalmente”, señala. Aquí podéis ver su perfil en la web de la universidad.

El momento más especial de su carrera ocurrió el 8 de febrero de 1992. Miguel Ángel Martín le dio cancha en un partido en Lliria que estaba claramente ganado. Fueron un minuto y 28 segundos que no tendrían prolongación en Liga, aunque sí en Europa, donde dispuso de algún partido más. No llegó a anotar. “Es un recuerdo genial, pasó muy rápido, pero era un sueño, estaba en la cancha en partido oficial con Nacho Azofra, Alberto Herreros, John Pinone y Juan Antonio Orenga”, afirma.

Ahora.
A veces nunca se sabe por qué unos triunfan y otros no, unos se asientan en unas categorías y otros tienen que buscarse la vida más abajo. Se asegura que Rioja no era mal jugador y que, con su altura y movilidad, hubiese podido hacerse un hueco más tiempo en la élite. “Es complicado definirse a uno mismo, pero me considero un jugador de equipo, bueno en defensa y en ataque, muy trabajador”, remarca.

“Los recuerdos que tengo de mi época en Estudiantes son todos muy buenos, entrenamientos, viajes, partidos, etc... El grupo humano que teníamos era genial y yo al ser el más joven me trataban muy bien. Poder compartir esos años en la cancha y fuera de ella con gente que para mí eran mis ídolos. Yo iba siempre a verlos al Magariños y al Palacio de los Deportes y ahora estaba con ellos en la cancha, no podía pedir más era un sueño para un jugador de 17 años”, recalca.


jueves, 31 de enero de 2013

Pete Ezugwu: Saliéndose del discurso

Con el Breogán, machacando la canasta del Joventut (Efe).

Nkechinyelu Peter Ezugwu jugó una temporada y pico en la ACB: primero acabó la 2000-01 (que había iniciado en Melilla en LEB) en el Joventut y después, la siguiente, la pasó entera en el Breogán. No fue un jugador de grandes números en nuestra liga (6,5 puntos y 3,4 rebotes en 16 minutos), aunque sí un reserva valioso y que no ocupaba plaza de extranjero al tener pasaporte británico. No le recuerdo con los 2,04 que cuentan las páginas oficiales, sino más bien un dos metros pelaos que se hacía fuerte en el rebote gracias a su corpulencia.

Cuando he contactado con Pete Ezugwu me he encontrado con una sorpresa: se ve que es una persona con inquietudes que no idealiza su periodo como deportista. Más bien todo lo contrario. Sí es tópico dice que tiene un “gran recuerdo de España, con gran baloncesto, rica cultura y maravillosa comida” y que “los aficionados eran muy apasionados y realmente veían el baloncesto como un espejo para sus ciudades, dándoles un lugar donde poder expresarse y sentir orgullo por ellas”.

En la actualidad.
Lo elaborado de esa última frase es solo el preludio de una declaración muy chocante que realmente se sale fuera del discurso habitual. Y que contiene buenas dosis de idealismo. Se retiró hace dos años y, aunque dice que “amaba el baloncesto”, “nunca fui un jugador de baloncesto”. “Lo que quiero decir es que siempre tuve sueños más grandes, cambiar vidas, influir en la sociedad y proponer mejoras. Ahora soy el presidente y fundador de una empresa llamada Future Stars Internacional y también presido su fundación de caridad que intenta ayudar a miles de niños en Phoenix (Arizona) y expandirse por el mundo”, escribe.

El objetivo de la fundación es “mediante el deporte y programas educacionales, potenciar a todos los niños de nuestras comunidades a luchar contra el acoso escolar, la violencia y el abuso, integrando niños autistas y discapacitados con los demás para crear una dinámica de aceptación progresiva, tolerancia y crecimiento”.

“Trabajamos con muchos grupos locales y hemos tenido bajo nuestro cargo a 10.000 niños en los últimos dos años desde que empecé con la empresa y la fundación”, explica. Los fondos son propios y también gubernamentales, además de donaciones privadas.  Puede mirarse más a fondo qué hacen en la empresa (www.fsiellc.com) y en la fundación (www.fsgf.org).

Según Pete, “aunque el baloncesto me dio mucho, como profesional sentí que es un mundo horrible. Agentes, directivos y a veces jugadores crean un envoltorio de superficialidad y falsos objetivos que llevan a pensar que no es un mundo real. Venir de una familia en el que mi padre y mi madre eran doctores me hizo ser reservado ante la posibilidad de ser jugador profesional. Mirando atrás, conocí a buena gente, pero no hice nada por la humanidad. Ayudé a muy poca gente. Los baloncestistas profesionales rara vez tienen motivaciones generosas. Mi vida empezó de nuevo hace dos años, cuando me retiré y empecé a construir esta increíble organización. Quizás opte a la política en la ciudad en la que vivo para ayudar a la comunidad más todavía”, apunta.

El director europeo para los campus que organiza es Gabrielle Grazzini.

miércoles, 30 de enero de 2013

Manuel Sánchez: La ‘manoletina’ ante Carlos Jiménez

Ahí la tenéis: la 'manoletina' ante Carlos Jiménez. La foto la hicieron unos amigos desde la grada.
Lo he pasado fenomenal leyendo los mensajes que me ha mandado estos días Manuel Sánchez. No, no me refiero a Manel Sánchez, el mítico jugador del Breogán, sino a un pívot asturiano que jugó cuatro partidos en ACB en dos temporadas distintas (2000-01 y 2001-02) con el Gijón. Todavía sigue en activo, en EBA, con el Chantada.

Decía que he disfrutado mucho porque en lo que me cuenta hay una espontaneidad y un entusiasmo enorme por el baloncesto. Os dejo con él directamente. Vais a pasar un buen rato.

“Jugaba con el Grupo Covadonga de Liga EBA y doblaba entrenos con el Gijón echando una mano. La verdad que para mí era muy especial compartir vestuario con gente como Tomi Jofresa, Cargol...  gente que antes veía por la televisión, en la selección, y muchos otros como Javi Rodríguez, Oscar Yebra, Pancho Jasen y Lou Roe, que se convertirían en nombres de referencia en la ACB.

Imagen actual de Manuel Sánchez, jugador del Chantada (EBA).
Me acuerdo del primer partido que jugué. Fue contra el TAU y viajé por problemas de lesiones. Salí en el segundo cuarto emparejándome con Oberto. La verdad que estaba muy nervioso, pero encantado por poder debutar y además poder hacerlo contra ese equipo y contra ese rival. Esa temporada 2000-2001 no jugué más partidos.

Al año siguiente salí en tres más. Los dos últimos, intranscendentes (todo resuelto y para premiar el trabajo durante el año), pero el primero fue en Vistalegre y contra el Estudiantes. Me acuerdo que, como el año anterior, había habido problema de lesionados esa semana y también por problemas de faltas me tocó salir al final del segundo cuarto. Salí y cuando faltaban siete segundos para el descanso recibí en el poste, me defendía Carlos Jiménez, y solo se me ocurrió a mí jugar un uno contra uno que terminé metiendo. Cuando lo metí parecía que hubiera marcado un gol, ja ja.  En el tunel me crucé con Felipe Reyes, que lo conocía de jugar contra él en categorías inferiores, y me dijo que menuda ‘manoletina’ que había metido. Si la hubiera fallado no hubiera gustado ver la cara de Javi Rodríguez, que me estaba pidiendo el balón fuera.

De esa época me quedo con los compañeros y toda la gente que conocí. Además, Gijón es una ciudad que me encanta. Me gustaría agradecer a los entrenadores Moncho López y Moncho Fernández la confianza que depositaron en mí y que hicieran posible que yo jugara esos partidos.

En Chantada llevo ya siete temporadas. El trato de compañeros, directivos y amigos que tengo aquí hace que me sienta como en casa. Mi novia es de aquí. Aparte de jugar, trabajo en las escuelas deportivas municipales llevando todo el baloncesto. También estoy terminando un grado en Administración y Dirección de Empresa y tengo un ciclo de grado superior en Administración y Finanzas.

¿Cómo soy como jugador? Cuando llegué a Gijón era un ‘5’ puro, no reboteaba mal y no tenía un mal gancho con la derecha, sobre todo con reverso hacia el centro o línea de fondo. Con el paso de los años la gente gana peso, pero a mí me pasó al contrario. Tuve unos problemas grandísimos durante la 2005-06 con los tendones de Aquiles que me hicieron pensar en dejar el basket. Me recomendaron perder peso y en 2 años pase de 117 kilos a mas o menos a los 102 de ahora, por lo que desde que estoy en Chantada juego de ‘4’ y me considero que tengo muy buena mano a 4-5 metros. He perdido algo de capacidad reboteadora, pero soy bastante más móvil que antes. Me he considerado un currante siempre, no un súper jugador que necesita tirarse 15 tiros por partido. Soy un tío que sabe cuáles son sus limitaciones y me dedico a hacer lo que sé hacer bien”.

Grande el tío, ¿no?

martes, 29 de enero de 2013

Roy Fisher: El psicólogo de Seattle



Entrando a canasta con el Joventut (Foto: Gigantes del Basket).

Roy Fisher. Qué clase tenía, ¿verdad? Desarrolló la mayor parte de su carrera entre nosotros a medio camino entre ser un valioso complemento en equipos grandes y un líder en otros de menor nivel. Fueron cinco temporadas en tres clubs y un total de 165 partidos, con 16 puntos de promedio. Muchos de ellos los consiguió con un afiladísimo tiro de tres (42%, no está nada mal), pero también hacía otras muchas cosas: corría el contraataque de forma rapidísima con sus 2,03, ayudaba al rebote, defendía a 'treses' altos o a 'cuatros' pequeños...

Portada de revista con el Barça.
No todo le salió redondo, claro. Fue 'descubrimiento' del OAR Ferrol en la 93-94, después de destacar en una entonces interesante CBA (para la ACB). En Galicia logró 21,7 puntos y 6,3 rebotes, lo que le valió nada menos que su fichaje por el Barça el año siguiente. Bajo las órdenes de Aíto empezó bien, pero luego Aíto quiso un punto más de competitividad con un jugador que ya conocía, Corey Crowder, y no terminó la temporada.

Eso no le hundió y alcanzó los 16,1 puntos en el Joventut en la 95-96. Tras pasar por Israel (Maccabi Ramat Gan), también se hizo muy querido en León del 97 al 99 rondando los 15 por partido.

Alucinante es con qué se gana la vida después del baloncesto. Alguien así no nos lo habíamos encontrado nunca: era licenciado en Psicología por California-Berkeley y, tras una etapa como 'broker' de hipotecas y empresario, decidió ejercer esa profesión en su ciudad natal, la lluviosa Seattle. En su página web --en la que vemos, por cierto, que ha abandonado el pelito corto que lució aquí por unas rastas-- detalla que está especializado en ayuda psicológica familiar y de pareja.

Me decidí a escribirle preguntándole por su tiempo en la liga y su vida actual y la verdad es que transmite buenas vibraciones en su respuesta. Resulta casi entrañable imaginándoselo tomando notas mientras el paciente de turno se tumba en el diván. Os dejo con la traducción.

Ahora.
"Me encantó el tiempo que pasé en España y en la ACB. Fue fascinante tener la oportunidad de viajar a otro país a una edad relativamente joven (tenía 24 años). Cuando fui por primera vez al país, a Ferrol, en el vuelo me prometí a mí mismo aprender lo máximo sobre la cultura, la gente y demás antes de que centrarme en cómo de diferentes eran las cosas respecto a América. Sé que muchos americanos habían fracasado en la transición de un sitio a otro debido a esta dificultad. Si allí se iba a desarrollar la mayor parte de mi carrera en el baloncesto, entonces quería hacer lo máximo para aprovecharla. Incluso aunque la NBA era el último objetivo, jugar en España fue extremadamente satisfactorio.

Me encantó compartir equipo con un buen número de jugadores que me gustaban y que ayudaron en mi adaptación. Cuando la gente me pregunta sobre mi carrera, siempre hablo bien de España. Fuera de mi área natal, que es Seattle, Barcelona es mi segunda ciudad favorita. Jugué media temporada en Israel (otro gran país), pero no pude esperar hasta regresar a España.

La mayor lección que aprendí fue que 'diferente' no quiere decir 'equivocado'. Hubo muchas cosas que no entendí, o que sea hacían de forma muy diferente respecto al sitio donde creí. Lo que vine a entender es que esas diferencias son lo que hacen a la gente y a los países únicos, y aprenderlo y asimilar las diferencias te hace una mejor persona.

Mi trabajo como terapeuta está basado en esta idea: aunque vengamos de sitios distintos y tengamos distintas experiencias, si tenemos tiempo para escuchar y valorar estas diferencias podemos llegar a un mejor entendimiento de nosotros mismos y de lo demás".

lunes, 28 de enero de 2013

Valentín Baeza: Dureza bajo aros, sensibilidad fuera


Ya sabéis lo que nos gusta sacar aquí a jugadores vinculados con Galicia. Hoy le toca el turno a Valentín Baeza, un pívot pontevedrés pequeño (2,00) y fuerte que no se movió en toda su carrera profesional de aquellas tierras. Su poso en ACB fueron tres años en el OAR Ferrol y uno en el Breogán, donde también estuvo en LEB. Pero su trayectoria es un compendio de equipos de la zona: en la antigua Primera B había pasado por Celta de Vigo y Obradoiro y posteriormente, en EBA, jugaría en su Pontevedra natal. La sorpresa que me he llevado al contactar con él es que también tiene sangre extremeña: su madre es de Albalá (antes "Albalá del Caudillo", por cierto), un pequeño pueblo en la zona este de la provincia de Cáceres.

Mi 'medio paisano' totaliza 90 partidos en ACB con 2,5 puntos y 2 rebotes de media en 11 minutos, clásico relevo de gente como Anicet Lavodrama. Quizás las lesiones no le dejaron desarrollar más su juego y llegó a pasarse alguna temporada completamente en blanco. "No me resulta fácil ponerme a recordar sobre aquella bonita etapa de mi vida que, sin haber llegado a ser un jugador importante, me dio mucho a nivel personal de formación y amistades", cuenta en un precioso mensaje que me ha enviado.

Card de la temporada 94-95.
"Con el paso del tiempo, las secuelas de mis lesiones... todo aquello ha quedado en un recuerdo con el que todavía sueño por las noches. Me veo jugando en una pista de basket, a veces con mis compañeros de antaño, a veces con mis hijas, e incluso realizo impresionantes mates, pero ha quedado en eso, un sueño", añade. Esto coincide con que su hija pequeña, de diez años, ha empezado a jugar, "Vuelvo a ilusionarme, la llevo al pabellón a entrenar y me siento en la grada a verla y sobre todo a escuchar el sonido de los botes del balón y el eco en el pabellón, me relaja y hace sentir bien. En fin, un nostálgico".


La niña se llama Nerea. Tiene otra de 15 años, Miriam. "Gracias a Dios todos estamos bien, aunque en lo laboral las cosas no van como quisiera. Estudié mientras jugaba la carrera de empresariales. Dejé de jugar cuando tenía 29-30 años porque las lesiones que tuve de rodilla y espalda hicieron que ir a entrenar cada día se convirtiera en un suplicio físico. Bien es cierto que es a esa edad cuando realmente (o por lo menos así a mí me ocurrió) empiezas a disfrutar del basket, a valorar aspectos del juego a los que cuando eres joven, por esto del egoísmo individual estadístico, bla, bla, bla, no le das la importancia que realmente tienen, tratas de hacérselo ver y saber a los jóvenes compañeros que están empezando y prefieres darles un buen pase o hacerles un buen bloqueo para que ellos cojan confianza, entren en juego y se beneficie el equipo", escribe.
Imagen actual, bromeando.

Tras el basket empezó a trabajar de contable en una empresa del ramo de la construcción que quebró en el 2009 cuando estalló la crisis. "Desde entonces voy dando tumbos. Invertí en un negocio de hostelería donde dejé mis ahorros y finalmente tuve que traspasar a principios del 2012. Sin un trabajo decente, algo de aquí, algo de allá, tratando de sobrevivir con ayuda un poco de todos y mucho de nadie. Ahora llevo un nuevo proyecto que espero y deseo ser capaz de sacar adelante en el 2013", remarca.

Espero que tengas mucha suerte, Valentín. Es uno de los contactos que he tenido estos meses que más me ha impactado.

domingo, 27 de enero de 2013

Joe Meriweather: Un '5' veterano que no fue suficiente


En acción con el Joventut. 
Joe Meriweather fue uno de aquellos intentos del Joventut a finales de los 80 por encontrar un pívot dominante que acompañase con solvencia a Reggie Johnson y le permitiese subir al siguiente escalón y luchar por la Liga ACB. Meriweather no respondió a las expectativas, como varios de sus antecesores, pero lo que se acabó demostrando con el tiempo es que el problema no era él, sino la propia estructura en sí. La Penya no consiguió el título hasta que poco después trajo a Ferrán Martínez y le juntó con Corny Thompson ahí debajo, lo que le permitió fichar a un americano exterior como Harold Pressley.

Joe tenía un corpachón enorme y currículum indiscutible, así es que el tiro no estaba mal pegado. Había logrado el bronce en el Mundial de Puerto Rico de 1974 y obtenido el 11 del draft del año siguiente, cimentando una carrera de diez temporadas en la NBA con Houston, Atlanta, New Orleans Jazz, Knicks y sobre todo Kansas City, donde permaneció todo un lustro. Casi siempre como pívot reserva, pero casi siempre también superando los 20 minutos por partido. 8,1 puntos y 5,6 rebotes en 670 encuentros, no está nada mal.

En 1986 inició su bienio europeo antes de retirarse, primero en el Granarollo de Bolonia y después, en la 87-88, en el Joventut. Tenía ya 32 años y si bien sus números no fueron malos (15,7 puntos y 8,6 rebotes), fue bastante criticado y el equipo no obtuvo ningún título de los que aspiraba. Parecía demasiado lento para el juego ofensivo que imponía gente como Jordi Villacampa o los Jofresa.

NBA. Muy 70's.
La verdinegra fue la última camiseta que vistió. Regresó a su país, donde sobre todo ha estado metido en el mundo del basket femenino, primero como entrenador y general manager de las Kansas City Mustangs (equipo de una de las fracasadas ligas profesionales antes de la WNBA) y después como técnico de la universidad de Park. Ahora es presidente ejecutivo de la 3C’s Fatherhood Education Partnership, que parece ser una organización no gubernamental para ayudar a las familias en la educación de los niños. A ver qué nos dice brevemente:
Ahora.

"Me encantó jugar en España y con el Joventut. recuerdo que la ciudad tenía un cálido ambiente para desarrollar el baloncesto. La gente era muy amigable incluso aunque yo no hablaba muy bien el idioma. Ir al mercado era algo muy especial y la mayoría de las veces conseguía encontrar lo que quería. Mi hijo Jon estaba aprendiendo a andar y llevarle a los parques siempre era divertido. Ahora tiene 26 años. Sería bonito volver para una reunión y quizás hacer un campus para niños".


sábado, 26 de enero de 2013

Álvaro Palacios: El tirador que antepuso los estudios



Foto oficial 2002-03.
A Álvaro Palacios lo vi jugar en el Plasencia. Era un buen tirador, escolta de 1,95. Nacido en Salamanca y criado en la cantera del Fuenlabrada, llegó a jugar con los madrileños en la máxima categoría en dos temporadas distintas, un partido en la 2001-02 y 16 más en la 2002-03.

Le agradezco mucho que haya accedido a narrar sus recuerdos en primera persona cuando se lo he pedido.

"El primer día que subí al equipo tenía 18 años, hice la pretemporada con el equipo ACB y nada más entrar al vestuario estaba allí José Manuel Calderón... casi nada. Ese año fue el de mi debut con el primer equipo contra el Barcelona, en casa. Estaba muy nervioso cuando Óscar quintana me dijo que cambiara, pero nada más salir metí una canasta y ya me tranquilicé bastante".

"En los entrenamientos me tocaba defender a Velimir Perasovic. Intentaba aprender todo lo posible de gente que eran superestrellas de la liga. Ese año estuve alternando el primer equipo con el de Liga EBA. Al año siguiente me hicieron ya la ficha en el primer equipo gracias al buen trabajo en el equipo EBA y en las ligas de verano ACB".
Regreso a las pistas en Móstoles.

"Fue un año impresionante. Éramos cuatro aleros. Los dos titulares eran Walter Herrmann, que fue MVP de la liga, y Francesc Solana, que hizo una gran temporada, por lo que los minutos estaban carísimos. Todo era como un sueño: para un chico de la cantera de 19 años estar jugando copa ULEB y ACB era impresionante y disfruté cada uno de los partidos de aquel año".

"Después de jugar en varios equipos de las Ligas LEB (además de Plasencia, pasó por Canarias, Illescas y Guadalajara) me retiré muy joven para sacarme la carrera de Magisterio. La acabé y actualmente trabajo de comercial, mientras espero a opositar para una plaza de profesor en un colegio público".

"Después de 5 años retirado, este año volví a las canchas para matar el gusanillo en el Móstoles de Primera Nacional y la verdad que me estoy encontrando muy bien y disfrutando del baloncesto a otro nivel".

viernes, 25 de enero de 2013

Gerrod Abram: 12 partidos en Girona del pionero en Zagreb


No he encontrado
foto suya en Girona,
aunque sí la noticia de su
llegada en Gigantes.
No es que dejase una huella tremenda, pero aquí tuvimos también a Gerrod Abram. La mayor curiosidad en la historia de este base negro, pequeño (1,81) y explosivo es que fue, en su momento, el primer americano en la historia de la Cibona de Zagreb. Eso ocurrió en la temporada 94-95. En la siguiente (95-96), sustituyó a Larry Robinson en el Valvi Girona y disputó los últimos 12 partidos de la campaña. El equipo necesitaba un punto más de dirección y anotación exterior: Robinson era más bien un alero, mientras que Abram, aunque mirando mucho al aro, era un '1' claro.

A su carrera, desde luego, no le faltaron episodios polémicos. Cuando estudiaba en el Boston College fue arrestado por utilizar una tarjeta de crédito falsa. Y su campaña en la Cibona no la pudo terminar porque dio positivo por efedrina, lo que indirectamente le echó una mano al Real Madrid ya que era su oponente en cuartos de final de la Eurocup.

Ahora.
Abram no montó ninguna aparentemente en Fontajau. Y sus números fueron bastante buenos: 15 puntos y 2,3 asistencias con porcentajes aceptables (50% en tiros de dos y 36% en triples). Lo mejor fue cuando le clavó 28 al Joventut, aunque el equipo perdió.  Zagreb y Girona fueron los inicios de una carrera europea muy larga y bastante centrada en Italia (también estuvo en Israel y Grecia). No volvería a la ACB ni tampoco logró su sueño de entrar en la NBA, aunque probó con los Raptors. Como nota de color, hasta estuvo en los Harlem Globertrotters.


Como siempre, agradezco mucho a los exjugadores que nos dedican unos minutos. Ahora es entrenador asistente en el Adrian College de su Michigan natal. Lleva allí cuatro años, un trabajo que encontró poco después de retirarse. "Aquí hablo de mis días en Europa todo el tiempo. Fue un gran momento en mi vida jugar en Girona y vivir tan cerca de Barcelona. Teníamos un buen equipo y me hubiese gustado jugar la temporada completa porque entonces sé que hubiera sido una gran temporada".

De su época en Girona hasta le queda un amigo: Deon Thomas, del que ya hablamos aquí no hace mucho y que también es entrenador universitario. "Todavía tengo mucho contacto con él. Fue muy divertido jugar a su lado. Era un gran jugador y un excelente compañero", recuerda. También tiene un apunte para la ahora sufrida afición de Girona: "Me encantaron los seguidores y me gustaría agradecerles el apoyo que tuvieron conmigo todo el tiempo".