miércoles, 10 de octubre de 2012

José Manuel Bermudo: Un sevillano referente en Andorra

Cogiendo un rebote en la temporada del ascenso a la ACB (91-92)
En Andorra vuelve a gustar, y mucho, el baloncesto. No hay que olvidar que durante cuatro años, desde el 92 al 96, el equipo del Principado estuvo en ACB casi siempre a buen nivel. Ahora, tras el ascenso de hace unos meses, el club ha regresado al menos a LEB Oro, que ya es un buen nivel. Alguien que une ambas épocas es José Manuel Bermudo, que curiosamente es de Sevilla. Os cuento.

Bermudo, aunque andaluz, culminó su formación el Joventut. En 1989, con 20 años, firmó por el entonces Festina Andorra, donde fue titular los siguientes años en Primera. Era un '3' alto (2,01) que también podía jugar como '4' abierto. No tenía mala mano. En el ascenso a la ACB de 1992 colaboró bastante, aunque más en un trabajo sordo porque las estrellas de aquella plantilla eran José María Margall y Ray Smith.

La siguiente, la 92-93, fue la única campaña de su carrera en la ACB. Solamente jugó 12 partidos, 92 minutos. Parece que Edu Torres le perdió la fe que le tenía antes. "El recuerdo es agridulce. Aunque empecé la liga como titular en los tres primeros partidos, desgraciadamente no tuve continuidad y pasé más tiempo en el banquillo que en el parquet", recuerda. Desde luego, se queda mucho más con el momento del ascenso. "Fue el primero en mi carrera y el más especial y para el deporte del país fue un salto espectacular", añade.
Ahora.

Durante la década de los 90 se hizo habitual de los equipos de Primera, EBA o LEB, como se quisiese denominar la segunda categoría. Se retiró en la 99-2000 y se fue a vivir a Andorra. Ahora es cuando viene la conexión con el actual buen momento del basket andorrano. "Encontré trabajo como técnico informático y a la vez me incorpore, como una manera de mantenerme en forma, al primer equipo del Basquet Club Andorra que desgraciadamente se encontraba jugando en Copa Catalunya. En este periodo de tiempo conseguimos ascender a la Liga EBA y posteriormente a la LEB Bronce, momento en que decido dejar de jugar por la imposibilidad de compaginar familia, trabajo y baloncesto", cuenta.

En el 2011 se quedó sin trabajo, porque a Andorra también llega la crisis. Y el club decidió ofrecerle el puesto de delegado del equipo de LEB Plata ocupando el de todo un clásico como Jordi Clua. Rodeado de otros ex-ACB (Joan Peñarroya como entrenador y Francesc Solana en la dirección deportiva), el Andorra logró subir en mayo. Ahora, Bermudo continuará como delegado en la aventura.

martes, 9 de octubre de 2012

Javier Lafuente: Siempre 'Chinche'


En la época de Caja Bilbao.
¿Algún nostálgico sabe quién es Javier Lafuente Torralba? ¿No? Pero si digo 'Chinche' rápidamente viene a la cabeza un base que evolucionó con el tiempo, de explosivo a cerebral, y que disputó las doce primeras temporadas de la ACB, empezando y terminando en el Estudiantes, y con Caja Bilbao y Caja San Fernando de por medio.

Aunque sí lo fue en categorías inferiores, no llegó a ser internacional absoluto. Ese tipo de jugadores, como sus excompañeros Carlos Montes y Pedro Rodríguez, que una buena hoja de servicios en la máxima categoría no fue suficiente para que así fuese. Pero resulta impresionante comprobar sus 383 partidos en ACB, con 24 minutos en pista de promedio, y años muy buenos, casi siempre como titular.

Era un jugador muy poco egoísta, un 'first pass', que dirían los americanos. La Demencia lo quiso mucho. Es representativo que, con casi 35 años, el Estudiantes lo reclamase para completar el equipo.

Lo de 'Chinche' le viene desde pequeño del colegio San Viator de Madrid. No hace referencia a ningún insecto, sino a que su hermano mayor, que también jugaba al baloncesto,  era el más bajito del equipo y le llamaban 'Chincheta'. Él, como era el hermano pequeño, se quedó con 'Chinche'. "Cuando ya empecé profesionalmente, siempre había algún Javier en el equipo, con lo cual para distinguirme los entrenadores siguieron llamándome 'Chinche' y así hasta hoy", explica él mismo desde Sevilla, donde

dirige junto a Jesús Llano la empresa Ketal Sport, dedicada a la organización de actividades deportivas enfocada principalmente a los niños. Con Llano --al que ya sacamos aquí-- trabó una buena amistad del tiempo que coincidieron en Caja Bilbao y Caja San Fernando. También da clases en un colegio, ya que en la última parte de su carrera pudo terminar INEF.


En la actualidad, con 51 años.

Sigue además bastante relacionado con el baloncesto: los fines de semana ha colaborado con Canal Sur para las retransmisiones del Cajasol y sigue jugando en la Mixiliga de Sevilla con los veteranos. "Tengo más achaques que antes", bromea. En esta foto le podemos ver con Llano en el homenaje a Raúl Pérez.

15 años entre los mejores marcan. "Son un montón de recuerdos los que quedan, amigos, viajes, alegrías, tristezas que sumadas todas son un importante bagaje en la vida de cada uno. En cada sitio que he jugado he tenido oportunidad de aprender muchas cosas y he tratado de buscar lo mejor de cada de cada casa.

lunes, 8 de octubre de 2012

Torgeir Bryn: El noruego


Con el Breogán (91-92).
No, no es Noruega una gran potencia exportadora de baloncesto. No sería raro que mi prima Alejandra, una jugadora de Primera Nacional que se ha ido allí de Erasmus, se convirtiera de un día para otro en una estrella de su liga. Bromeo, supongo.

Ni siquiera el país escandinavo ha espabilado con las canastas en estos últimos quince años, cuando los comunitarios no ocupaban plaza de extranjero. Nunca ha habido el más mínimo interés español por ese mercado. ¿Nunca? ¿Ni el más mínimo? Bueno, sí. Hay un único noruego --sí, sólo uno-- que puede presumir de haber jugado en la ACB y también en la NBA. Se llama Torgeir Bryn.

Lo de Bryn tuvo mérito, claro. Lo digo porque en sus dos (breves) experiencias españolas todavía no estaba en vigor la 'sentencia Bosman', así es que algún valor extra se le presuponía. Sería porque llegaba con la vitola de haber pasado por la NBA, aunque fuesen 10 minutos en total con Los Angeles Clippers en la temporada 89-90. Los cuatro años anteriores los había pasado en un par de universidades americanas, Miracosta y Texas State. Hay un dato malévolo: en 1990, España y Noruega empataban en número de jugadores que hubiesen debutado en la mítica competición estadounidense.

Segundo por la derecha, con Danny Manning y Michael Young.
Era un pívot bastante fuerte, de 2,06, aunque limitado en ataque. Mirad la foto y decidme si no es el clásico escandinavo. Seguramente, el mejor jugador de la historia de su país (111 internacionalidades, récord nacional), pero no sé si eso es decir mucho.

También lo intentó en la CBA, aunque su sitio estaba de regreso a Europa, primero en Francia y después en Bélgica. El Breogán tuvo la ocurrencia de ficharle en la 91-92, pero le tuvo que cortar a los 16 partidos y sustituirle por un 'perro viejo' como era ya Voise Winters. Y eso que los números no eran malos (12,9 puntos y 9 rebotes). Saltando de país en país, tuvo otra ocasión en la ACB en la 94-95 con el Estudiantes, supliendo durante seis partidos a Mijail Mijalov, pero la cosa no dio mucho de sí (4 puntos y 6 rebotes). Portugal, Italia, Francia, Grecia y hasta el Zalgiris Kaunas completaron su 'tour' continental.

Regreso fugaz a las pistas en el 2007, con 43 años.
Se retiró en el 2003 en los Harstad Kings de su país, pero en el 2007 tuvo un breve regreso a las pistas, con 43 años, porque supongo que le hacía ilusión jugar al lado de su hijo Martin en el Ammerud Basket.

domingo, 7 de octubre de 2012

Salva Guardia: El luchador sigue 'entre bambalinas'


Luchando por la posición durante su segunda etapa en Fuenlabrada.

Hace más de un año que se retiró y muchos echan de menos todavía a Salva Guardia, el peleón pívot que durante un montón de temporadas defendió varias camisetas de la ACB. Allá donde estuvo fue muy querido, sobre todo en Fuenlabrada, donde gastó la mayor parte de su sudor en tres etapas distintas. Si algo le caracterizaba como jugador era su pelea por todos los balones, a lo cual fue añadiendo algunas habilidades técnicas bastante interesantes. Eso le hacía transmitir muy bien con la grada. El tipo de tío que odias tener delante y, si ficha el año siguiente por tu equipo, lo adoras automáticamente.

Jovencito en el Conservas
Daroca (92-93).
Guardia vio de todo en sus 20 años como profesional. De las categorías inferiores del Ferrys Lliria --él es valenciano, aunque nunca jugase allí-- pasó al CAI Zaragoza, que lo cedió a un Conservas Daroca de Primera en el que estaba gente como Lucio Angulo, Jiri Okac o el presidente del 'nuevo CAI', Reynaldo Benito. En aquella 92-93 debutó en la ACB. Y hasta hace nada, ¿verdad?

Poco hacía presagiar que su carrera fuese a ser tan importante como luego sería. Estuvo un tiempo buscando su sitio en sitios como Zamora, Salamanca o Huesca sin brillar especialmente. Y ni siquiera en su primera etapa en Fuenlabrada, del 96 al 2001, adoptaría un papel decisivo hasta bien avanzada. Pero su furia defensiva y su atención para el rebote le valió un muy buen contrato en el Caja San Fernando (2001-03). No acabó de cuajar en Sevilla y volvió a Fuenlabrada, donde estuvo otros cinco años (2003-08), viviendo un poco de todo, incluyendo una temporada en LEB culminada en ascenso. Él, siempre protagonista, tirando del carro, y cada vez alejándose más del aro, eso sí.

En un acto de la fundación del Bilbao Basket.
Le dio tiempo para ofrecer sus servicios durante campaña y media en Bilbao y hasta de regresar por segunda vez a 'Fuenla' durante el mismo periodo, retirándose en el 2011. En el 'Botxo' debió dejar buena conexión porque es allí donde trabaja actualmente encargándose de la fundación del Bilbao Basket junto a Txutxo Sanz. "Llevo todo el tema de campus, escuela de baloncesto, torneos de golf y padel que organizamos. Además ayudo al presidente con los espónsors e imagen de club. Al final hago un poco de todo para esta gran familia que es el club", cuenta.

En total, 491 partidos en ACB, con 7,4 puntos y 4,1 rebotes de promedio. No está nada mal.


sábado, 6 de octubre de 2012

Stanley Roberts: "Llevo 7 años limpio de drogas"

Fotón de Gigantes del Basket, como casi siempre.
Stanley Roberts, aquella mole que dejó sensaciones contrapuestas durante la temporada 90-91 en el Real Madrid, es uno de esos casos de talento desperdiciado por los errores propios. Con ese corpachón (2,15) no exento de calidad debería haber jugado algo más que 300 partidos en la NBA, de la que fue expulsado en 1999 por violar el programa antidrogas.
Sonriente en Madrid.

Infierno, pese al dinero ganado y el lujo que le proporcionó durante una época el baloncesto profesional. "Llevo siete años limpio", me asegura desde su cuenta de Facebook. Vive en Baton Rouge (Lousiana), intentando llevar una vida normal. El dinero se esfumó entre unas cosas y otras y ha sido vigilante de seguridad y vendedor de coches, por poner dos ejemplos. Como tantos otros, abandonó la universidad para dar el salto al profesionalismo --coincidió con Mike Hansen  y Shaquille O'Neal en LSU-- y ahora ha vuelto a ella para completar su carrera.

Desde luego, ni ha buscado la suerte ni parece que la tenga. A principios de agosto fue operado del corazón, sometido a un triple 'bypass'. Una semana después, su hijo, de 15 años, sufrió una parada cardíaca mientras jugaba al baloncesto (de 3 a 5 minutos), aunque se recupera favorablemente.

El tiempo de Roberts en el Madrid fue una versión reducida de lo que sería posteriormente su carrera: mucha expectativas sin cumplir, aunque destellos de un enorme potencial. Pese a que era gigantesco, no le faltaba ni rapidez ni un buen toque final. Si se le conseguía hacer llegar el balón debajo del aro, los tableros temblaban. Pero a menudo desaparecía de los partidos y su comportamiento fue poco profesional, acumulando multa tras multa (hasta 150.000 dólares, parece).

Tiempo en la NBA con los Clippers.
Fue un caso raro. Acabó en el Palacio de los Deportes como transición entre la NCAA y la NBA (Orlando le escogió en primera ronda), así es que su inmadurez era tremenda. "Los fans fueron lo mejor del tiempo que estuve allí", me escribe. Todo lo demás lo recuerda sin especial entusiasmo: era su primera experiencia profesional, muy poco parecida al ambiente del basket universitario. "Desde luego, todo fue distinto a lo que había conocido".

'Pequeña cicatriz'
tras un triple 'bypass'
11.8 puntos y 8.8 rebotes. Poco para un equipo deprimido tras la muerte en el banquillo de Ignacio Pinedo y que necesitaba desesperadamente la referencia que encontró poco después con Arvydas Sabonis. Aquel Madrid sufrió el estigma de quedar eliminado por primera vez en la historia en cuartos de final (0-2 contra el Taugrés) y finalizó en la quinta plaza, la peor del siglo XX igualada con la de la 95-96. También perdió la final de la Korac ante el Clear Cantú. El otro extranjero era Carl Herrera, unos años después campeón de la NBA con los Houston Rockets y que tampoco brilló especialmente.

Después llegó su década de vaivenes en la NBA, más bien decreciente en cuanto a números (los dos primeros años superó los 10 puntos y 6 rebotes de promedio, algo que no repetiría), buscando su sitio entre Orlando, Clippers, Minnesota, Houston y Philadelphia, cuando dio positivo. Tuvo un paréntesis europeo en el Aris (98-99) y un intento posterior de regreso en Toronto, pero sin éxito. La suspensión por dos años por el uso de drogas se extendió a tres porque en ese tiempo fue arrestado por posesión de cocaína.

No parece tener mala pinta ahora, ¿verdad?
"Me encantaba el juego, pero no me gustaba todo lo que había alrededor", dice en un interesante reportaje de la revista Slam sobre su historia profesional y personal. Es de hace un par de años y podéis consultarlo para saber más de él. Espero que le vaya bien.

ACTUALIZACIÓN: Os dejo con un vídeo de sus mates en la NBA.


viernes, 5 de octubre de 2012

Bo Outlaw: No valía para la ACB, pero 15 años en la NBA


El joven Outlaw (1993).
Hay cosas que, cuando se mira para atrás, uno no se explica, pero claro, "la máquina del tiempo no existe". Eso es lo que respondía Alfred Julbe cuando se le preguntaba por algo del tipo "qué hubiera pasado si...". En este caso, el tema raro es el siguiente: ¿cómo es posible que un tipo que fue fichado para el filial del Estudiantes y llegó a tener una oportunidad en el primer equipo --fracasando en ella-- luego encadenase 15 temporadas en la NBA jugando bastantes minutos? Señoras y señores, Charles 'Bo' Outlaw.

La bizarra historia sucedió en 1993, cuando el Estudiantes incorporó a un desconocido '4' de 22 años y 2,02 por un precio bajísimo. No lo quería para el primer equipo, donde los extranjeros eran Jeff Sanders, Danko Cvjeticanin y, ejem, Guennadi Ouspeski. La idea era tenerle en el filial, que militaba en Primera, con el objetivo de observarle y poder reclamarle en caso de necesidad. En aquel 'Estu' B había gente que llegaría a la ACB con más o menos éxito (Gonzalo Martínez, Paco García, Javier Velázquez, Fran Ruiz). Lo entrenaba Ángel Goñi.

Realmente 'mazas', ¿no?
Outlaw tenía un gran físico y jugó bastante bien en ese escalón inferior. Miguel Angel Martín probó con él cuando vio que el experimento con Ouspeski fracasaba irremediablemente. ¿He dicho probó? No mucho, la verdad. En la jornada 6, 4:15 contra el Natwest Zaragoza (0 puntos y 0 rebotes) y en la jornada 9, 6:18 en Ourense (0 puntos y 1 rebote).

Fin a su carrera europea. Sin anotar. Amazing, not? Sobre todo cuando después, a los tres meses, ingresas en la NBA (con un contrato de diez días en los Clippers) y enganchas a partir de ahí 914 partidos, ganando unos 38 millones de dólares en 15 temporadas.

La explicación más sencilla del asunto es que Outlaw no era lo que necesitaba el Estudiantes. Ouspeski era un '3' y para ese puesto era más correcto el jugador que llegó entonces, Bob Harstad. Y otra cuestión es el trabajo que desarrolló después Outlaw en la NBA: era un auténtico currante, un atleta con un cuerpo hercúleo, especializado en aspectos defensivos y reboteadores con escasa responsabilidad ofensiva, aunque hubo años de 10 puntos de media. El perfecto relevo del interior estrella. Sin ir más lejos, lo fue de Pau Gasol durante algún tiempo en los Memphis Grizzlies. Inolvidable cuando se quitaba las gafas para lanzar tiros libres.

En un acto promocional en su puesto de embajador de los Orlando Magic (Foto: Orlando Centinel).
Donde más le quisieron fue en Orlando, donde permaneció siete años en dos etapas distintas (1997-2002 y 2005-07). Aquí tenéis un amplio compendio de sus números en la NBA, aunque os los resumo: 8,6 puntos y 4,9 rebotes en 22 minutos. Sólo un tercio de los 914 partidos como titular.

Se retiró hace cinco años y trabaja para la organización de los Magic como embajador en obras sociales. Quizás, fugazmente, piense alguna vez en aquellos meses en Madrid.

Como el tema Outlaw ya veis que me intriga mucho, he preguntado a Paco García sobre cómo lo vivió desde dentro. Esto dice: "Recuerdo que era un físico extraordinario, que defendía como una bestia y que tuvo la mala suerte que cuando le dieron la oportunidad fue para un rol que no era el suyo. Hubiera sido un gran complemento para un gran equipo. Tipo Glen Whisby, pero mas listo. Reboteaba. Se movía muy bien para recibir la asistencia y sobre todo taponaba muy bien. Era el tipo que más rápido subía de todos con los que he jugado. Se enfadaba si hacías falta a un jugador que penetraba porque el estaba esperando, mirando hacia otro lado, eso sí, para despistar. Un gran tipo que vino para ayudar al equipo de Primera División, un grupo joven recién ascendido".

jueves, 4 de octubre de 2012

Javier García Coll: El servicial 'Rata'

En la afortunada etapa final de su carrera con el Real Madrid.
No sé si habéis caído, pero si hay un exjugador de ACB que salga mucho en la tele (bueno, tú también, Fernando Romay) es Javier García Coll. No sabría explicar bien en qué consiste ser 'director de coordinación' del Real Madrid, pero muy a menudo se le puede ver en segunda fila en grandes actos, como presentaciones de futbolistas, y a menudo acompañándolos en sus llegadas a aeropuertos y demás. Parece que es un tipo bastante apreciado en la 'casa blanca' por su eficacia y nulas ganas de hacerse notar. El típico hombre de club.

Lo mismo le ocurría como jugador en activo. Eso le dio muy buenos réditos, a pesar de que tampoco era una estrella, desde luego. Su apodo 'estudiantil' de 'El Rata' expresa bien el tipo de baloncestista que era: listo, aplicado en defensa, rápido, escurridizo... Un buen complemento que se pasó la tira de años (siete) en el equipo del Ramiro, casi siempre como reserva de Carlos Montes, el escolta titular. La 'Demencia' le quería mucho. Luego ya no tanto.

Me encanta meter cromos: temporada 85-86 con Estudiantes.
Lo tremendo es que, en octubre de 1993, cuando estaba sin equipo y su carrera parecía destinada a la retirada o a apurar unos últimos contratos de poca enjundia, fue incorporado por el Madrid para ayudar en los entrenamientos y poco más. Pero aquella temporada ya ganó la liga, compartiendo el papel de 'stopper' defensivo con Isma Santos, y en la siguiente seguiría aferrado ahí incluso como titular en el último título de Euroliga sumado por los blancos. Quizás Eddie Johnson, del Olympiakos, le recuerde.

¿Inexplicable? No tanto. Aquel equipo vivía del arrasador dúo interior Sabonis-Arlauckas. Aparte del triplista de turno para abrir defensas (primero Kurtinaitis y luego Mark Simpson), la labor del resto era trabajar como locos. En ese perfil encajaba perfectamente García Coll, de quien se dice que preparaba obsesivamente los partidos, estudiando hasta el más mínimo detalle de los jugadores a los que iba a marcar: cuántas veces botaban el balón, cómo hacía los reversos, si miraban cuando sacaban de banda...

Tras levantar la Copa de Europa en Zaragoza continuó en el equipo, pero las lesiones empezaron a atormentarle demasiado y se retiró. El Madrid no quiso perderle y le dio distintos papeles durante los siguientes años: segundo entrenador, delegado, director de marketing... hasta ahora, que parece una especie de 'superdelegado' del club.

Ahora.
Su carrera es un pequeño compendio del basket madrileño, porque aparte de en Estudiantes y Madrid también pasó por Collado Villalba --incluyendo la temporada del Atlético de Gil--, Cajamadrid y Las Rozas. Nunca se movió de la capital para jugar. En total, 299 partidos ACB y 6,5 puntos en 20 minutos de promedio.

Aunque con mucha amabilidad, declinó compartir sus recuerdos en esta página. "Mi tiempo de entrevistas ya terminó", me comenta.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Anthony Pelle: El tapón, el arte y la serpiente Shaka


Antes o después de un tapón. Seguro.
Anthony Pelle solamente jugó una temporada en España, la 96-97 en Girona. Era, sobre todo, un fantástico taponeador, acabando líder estadístico de la competición con un promedio de justamente 3 por encuentro. Tampoco andaba mal en los otros aspectos (10,1 puntos y 8,6 rebotes), pero ya digo que lo principal era su capacidad de intimidación. Con 2,11, era bastante fino, con buen 'timing', y  valiente. También pasó por Grecia, Italia y ligas menores estadounidenses. Creo que en esta época su estilo hubiese pegado más que entonces.

Pelle tenía fama de ser raro. O muy raro. La historia más mítica que corría sobre él era que vivía con una serpiente en Girona, un poco a modo de mascota. Sus compañeros murmuraban. Tengo el recuerdo de que al tipo le mosqueaba que se hablase de él por eso. Lo localicé en Facebook y, pese a que nos separa un océano (vive en el barrio neoyorquino de Queens), le saqué el tema. Para mi sorpresa, respondió de forma bastante explícita: "Es cierto. Tenía una boa constrictor colombiana de cola roja. La alimentaba bien y salía de vez en cuando, pero nunca fue una molestia. Me fastidió mucho cuando me enteré que no me la podía llevar a América de vuelta conmigo. Se llamaba Shaka".

No es 'Shaka', pero sí el mismo tipo de serpiente.
No acaban las sorpresas con él con esta pedazo de anécdota. Ahora ha empezado con el arte y hace cuadros como los que veréis que ilustran esta entrada, al final. No entiendo mucho de pintura, pero parecen interesantes. Dicen algo. "Estoy haciendo una serie y me gustaría exponer. Trabajo con muchas técnicas: óleo, acrítico, grafitti, pastel... Pero estoy concentrándome sobre todo en el óleo con el pincel. Lo mejor que se puede decir de mí es que soy feliz".

Sus recuerdos de España son positivos, aunque con matices. "He estado en muchos sitios en mi vida, pero nunca olvidaré Girona. Fue una experiencia adorable. Sin embargo, no mucha gente sabe que después de los cinco primeros partidos, el entrenador se me acercó y me dijo que si no podía hacer más, los que mandaban estaban pensando echarme por no tener suficientemente buenos números. Me encantó que me lo dijese y eso cambió mi vida para siempre".  Ese entrenador era Trifón Poch.

Creando.

 Aquí os dejo con una muestra de su arte (click para ver más grande):






martes, 2 de octubre de 2012

Ángel Heredero: Prohaci, Cola Cao, Masia, burbuja inmobiliaria, quiromasajista

Con el '15', en los 'playoffs' de ascenso a la ACB de la temporada 91-92 con el Prohaci. (El Periódico Extremadura)
Con Ángel Heredero no sé muy bien por dónde empezar. Tengo una visión muy subjetiva de su carrera: recuerdo haberle 'odiado' (nótense las comillas) bastante en la temporada 91-92, cuando venía a Cáceres con el Prohaci Mallorca. Él, conscientemente, jugaba el papel de malo, de provocador, intentando, junto a otro veterano como 'Lagarto' De la Cruz, sacar de sus casillas a la estrella local, Jiri Okac. Le daban cera de la buena. Pero eso no es justo, probablemente. Hay muchas más cosas en su historia más allá de un 'playoff' tenso. Por ejemplo, esta:



Impagable documento, ¿verdad? Seguro que a muchos os han venido recuerdos infantiles. Era él el que ayudaba al niño a anotar y nos daba a entender que el Cola Cao era poco menos que la poción mágica de Asterix... Yo desde luego, tomé poco. No me gustaban los grumos.

Última temporada en el Cacaolat Granollers.
Coñas aparte, Heredero perteneció a una época de canteranos del Barcelona que si bien no dio muchos productos que se asentasen en el primer equipo (Ferrán Martínez, el único, un poco junto a Xavi Crespo), sí repartió a muchos en la ACB (Julián Ortiz, Claudi Martínez, Lisard González, Xavi Ruiz, Arturo Llopis...). Nació en Arroyo (Segovia), pero lleva mucho tiempo en Cataluña. Debutó con apenas 17 años como azulgrana, en la temporada 84-85, aunque su gran tiempo en la máxima categoría fue en el Cacaolat, donde se mostró como un jugador capaz de hacer un poco de todo: defensa, tiro, trabajo de equipo... En Granollers estuvo tres años (de la 86-87 a la 88-89) y suena raro que, siendo bastante joven y tras promediar en esta última campaña 7,8 puntos en 24 minutos, no jugase más en ACB. Era un tiempo en el que, para este tipo de jugadores, había muchas veces más dinero en Primera.

La verdad es que, tras haber intercambiado unos correos con él, lamento haberle increpado en 1992. Con un fino sentido del humor, me cuenta desde Vilanova i la Geltrú que es muy seguidor de esta página. En la actualidad se dedica al al masaje terapéutico (deportivo, descontracturante, cyriax, y vendaje funcional). Anteriormente, estuvo incluso como director cinco años en una de las empresas inmobiliarias más importantes de Cataluña, Grupo Isep, con más de 30 oficinas. "Un año antes del desastre inmobiliario, un 'iluminado' de Caixa Galicia compró la empresa, y lo que suele pasar, trajo a su equipo. En la actualidad la empresa no existe", afirma. Los tiempos de la 'burbuja inmobiliaria', supongo.

Ahora.
Eso no le arrugó. Tiene una formación muy variada: estudió delineación (aunque nunca ejerció) y tiene un máster y varios cursos por la UPC. "Siempre me hubiera gustado ser fisio, pero por problemas de tiempo, pereza, etcétera. decidí realizar un curso de quiromasaje en el 2004 (1 año)", añade. Es de lo que vive ahora.

Sigue haciendo deporte, jugando con los veteranos del Barça de baloncesto... Pero no solo eso. "Este año he descubierto un nuevo deporte ...el rugby 'touch'. Cada viernes con los veteranos del Sitges". Colaborará como voluntario en los Special Olympics.

El título de las entradas lo suelo poner al final, pero...¿cómo titulo estos, con tantos perfiles diferentes que me sugiere el personaje? Bueno, allá voy...

lunes, 1 de octubre de 2012

Scott Roth: Variable en Tau y Lliria y asistente de españoles luego


Con el Taugrés, presionado por Jordi Pardo y
Corny Thompson (Foto: Gigantes).
Scott Roth tuvo una agridulce carrera española. Estuvo temporada y media: en la 90-91 logró buenos promedios (16 puntos por partido en el entonces Taugrés), pero dos años después, en la 92-93, fue cortado antes de terminar la campaña por un Ferrys Lliria que acabaría descendiendo.

Roth era el típico alero blanco, buen tirador de media distancia, aceptable defensor. 2.03 de estatura. Pero no era desde luego una estrella, como podía pensarse, antes de llegar a Vitoria, por su paso por la NBA por Jazz, Spurs y Wolves. 160 partidos, sí, pero solamente 6 como titular y una media de 4,7 puntos.

Sí que es de reseñar que aquel año el Taugrés, con Herb Brown en el banquillo, se metió por primera vez en unas semifinales. Laso, Sibilio, Roth, Rivas y Arlauckas era un quinteto muy bueno. El buen año de nuestro protagonista le sirvió para fichar por el Panathinaikos, donde no destacó especialmente.

En los Wolves.
En la 92-93 fue la gran apuesta del Ferrys Lliria, que le acabó cortando en febrero después de haber estado de baja un tiempo por lesión.  Su aportación se quedó en 11 puntos en 34 minutos y porcentajes más bien flojos (33% en triples, 42% en tiros de 2).

Roth regresó al país donde había tenido su primera experiencia europea, Turquía, ya que había jugado en el Efes Pilsen del 85 al 87, antes de ser reclamado por la NBA. En el Antalyaspor concluyó en la 93-94 y por lo que se ve dejó buenas conexiones en el país. En la selección otomana fue entrenador asistente en el 2000 y el 2001.

Entrenador asistente. Esa parece ser la palabra clave su vida en los últimos 15 años. Lo ha sido en los Mavericks (1996-2000), en los Grizzlies (2000-02) y desde el 2010 lo es en los Raptors. En Memphis coincidió con Pau Gasol y ahora con José Manuel Calderón. Al parecer, es muy apreciado su conocimiento del baloncesto internacional (dirigió a la selección de la República Dominicana en el 2007).

ACTUALIZACIÓN: No me había enterado de esto, me lo comenta un tuitero: A Scott le sacan una hija de su etapa en Vitoria, Cristina. Tema bastante delicado. En fin, video en 'Hay una cosa que te quiero decir' para quien le vayan estos temas.

Ha sido asistente en Mavericks, Grizzlies y, desde el 2010, Raptors.