domingo, 16 de diciembre de 2012

Wayne Robinson: Revisitando al pastor de los tableros


Lucnhando bajo los tableros (Foto: Gigantes del Basket)
Con el Cacaolat.
Aprovecho hoy para recuperar la historia de un personaje que publiqué hace unos años y sobre el que algunos preguntáis bastante. La verdad es que dejó huella Wayne Robinson y se me ocurren varios motivos claros:

1. Jugó en un Real Madrid que ganó muchos títulos, formando una demoledora pareja interior con Fernando Martín.

2. Era un tipo realmente espectacular. Hay quien dice, en un alarde revisionismo, que los dos primeros concursos de mates celebrados por la ACB, en Don Benito-85 y Vigo-86, los debió ganar él. Pero Robinson era más alto, y eso era un hándicap frente a un David Russell quizás más elegante.

3. Era bastante cercano. Firmaba muchos autógrafos. Y conoció un poco las dos caras del deporte y eso también resultó conmovedor. Tras irse del Madrid al Granollers, anunció su retirada por problemas del corazón. Luego volvió, extrañamente, al Juventud Alcalá, pero ya no fue lo mismo, claro.

Anunciando su retirada.
No es extraño que, hace seis años, fuese de los primeros jugadores con los que intenté contactar para entrevistarle en ACB.com. Y lo conseguí. No es por colgarme la medalla (que también), pero entonces no era tan sencillo, lo de las redes sociales (mi gran aliado para dar en ocasiones con los exjugadores perdidos) no estaban tan extendidas.

No sé si leísteis el reportaje entonces. Yo os invito a hacerlo ahora, porque no tiene desperdicio: Robinson es pastor evangélico. Os dejo con él, es un artículo mucho más completo que los que suelo escribir aquí: http://www.acb.com/redaccion.php?id=41337

sábado, 15 de diciembre de 2012

Lisard González: Termens sigue en la brecha, con 41 años

Ahí lo tenéis, incorporándose al CB Castellar, hace unos días (Foto: L'Actual.cat)

La primera curiosidad que te encuentras respecto a Lisard (de momento, lo vamos a dejar en Lisard) es que no consigues averiguar exactamente cuál es el orden de sus dos apellidos, González y Termens. Y lo explico. Durante los primeros años de su carrera profesional, a finales de los 80, se le conocía como Lisard González. Y así aparece en la ficha de ACB.com. Sin embargo, avanzada su trayectoria, y cuando ya dejó de pisar la máxima categoría, pasó a ser conocido como Lisard Termens, que es como consta en su ficha de FEB.es. ¿En qué quedamos? Alguna explicación debe haber, pero si os soy sincero, no la he conseguido.

Con el Tau, últimos días en ACB en 1999.
Dejémoslo en Lisard, ya digo. Y Lisard tiene 41 años y sigue jugando. Hace nada acaba de fichar por el CB Castellar, un histórico de la Copa Catalunya. Quizás no haya sido el jugador más brillante del mundo, pero sus ojos han visto casi de todo en más de dos décadas de baloncesto.

Lo primero fue debutar muy joven en la ACB en un super equipo como era aquel Barcelona dominador. Tenía apenas 18 años cuando Aíto le hizo saltar a la cancha. Ya se sabe que 'don Alejandro' siempre ha tenido especial visión para las promesas y en Lisard vio que podía aportar tiro exterior y cierto sacrificio defensivo. Mide 1,99, aunque por aquel entonces quizás le faltase algo de músculo. En un entorno tan competitivo, y con la llegada de Bozidar Maljkovic, se supo mantener en el Barça hasta 1992. En su palmarés, una Liga ACB, una Copa del Rey... y dos subcampeonatos europeos.

Después tuvo una época de no tanta suerte, tanto en Huesca (92-93, ACB) como en el Gran Canaria (93-94, Primera). Pero acertó muchísimo fichando por el TDK Manresa en el verano del 94 y en el siguiente lustro puso su granito --bastante en plan cuarto alero, pero con minutitos-- en la Liga y la Copa ganadas por el equipo vallesano. Después de eso tuvo un contrato temporal en el Tau. Esos 5 partidos en Vitoria fueron los últimos de 226 en ACB (10 minutos, 3,2 puntos).

Fue entonces cuando empezó a nacer Termens, entre la liga portuguesa (Benfica y Madeira) y la LEB (Badajoz y Rosalía), cada vez jugando más minutos como '4' abierto. En el 2004 regresó a su tierra, donde ha jugado en varios equipos como Olesa, Ripollet y Mongat entre EBA y Copa Catalunya, ya no a nivel profesional.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Rafa Talaverón: Disfrutar con los minutos


2000-01
Rafa Talaverón lo dice abiertamente: "Disfruté más del baloncesto en la LEB y en categorías inferiores que en la ACB". Les pasa a muchos jugadores. A otros no. Pero en el caso de Talaverón, un 2,04 de un corpachón enorme, debía cansar que su papel en la máxima categoría se circunscribiese a darle descanso al americano de turno y a pegarse con otro 'yankee' en las oportunidades de las que gozaba. El balón le llegaba poco.

'Redescubrió' el baloncesto a medida que se iba haciendo mayor. Y eso que no faltó un momento grandioso como ganar una Copa del Rey con el Taugrés, uno de sus cuatro equipos ACB junto a Granollers (con el que debutó en la 90-91), Gijón y un par de etapas en Granada. Pero simplemente ver que promedió 9 minutos por encuentro (en una cifra tan respetable como 178) da idea del papel que tenía (2,0 puntos y 1,6 rebotes).

Más abajo, cuando tuvo más protagonismo, Talaverón llegó a promediar 15 y 9,9 en el Aracena de la 2000-01. Aquí está su ficha en la FEB para que podáis ver que ha jugado hasta hace bien poco, en la 2009-10 (con 38 años, vive Dios) con el Mollet en EBA. Pero hacía ya bastante tiempo que tenía su futuro laboral planteado por otro sitio que no era el baloncesto, en el que se mantenía casi en plan amateur.

En la actualidad.
"En un año tuve cuatro equipos y entonces me di cuenta de que había que reconducir la situación, ir pensando en lo que estaba por venir. Mi mujer consiguió un trabajo en Barcelona, que es de donde somos, y decidimos volver. Ahora soy autónomo y me dedico sobre todo a montar persianas. No me va mal, aunque aquí estamos, como todo el mundo, peleando con la crisis", relata, con un excelente humor. "Ahora me dicen mucho dos cosas: que no necesito escaleras para montar las persianas y que por qué no me dedico al baloncesto. No saben quién he sido, claro".

Más en serio, Talaverón define como "una pena" que haya muchos exjugadores que pasen por problemas económicos porque no han tenido la misma suerte o acierto que él. "Cuando estás ahí, lo único que piensas es en seguir jugando. No te das mucha cuenta de que luego hay un futuro". Eso sí, aclara: "Si volviera a nacer, me encantaría volver a tener la misma vida de jugador. Lo más bonito, más que los recuerdos deportivos, son las amistades que te quedan".

jueves, 13 de diciembre de 2012

Germán González: Artillero de barbas y agente de 'grandes'


Con el Manresa, en 1982 (Nuevo Basket).
Germán González pertenece a esa estirpe de anotadores españoles de equipos pequeños, tipo Manolo Aller o Manel Sánchez, que ya está tristemente extinguida. A caballo en lo que se denominaba Liga Nacional y la nueva ACB (que arranca en la 83-84), construyó una muy buena carrera en la que no faltaron los éxitos colectivos e individuales. Inolvidable es su parte final, en la que formó parte fundamental del Caja Canarias.

Nacido en Albacete y crecido baloncestísticamente en Cataluña, era un escolta no muy alto (1,89), pero de gran físico y con muchas habilidades ofensivas. "Conseguí cosas que no esperaba. Una persona clave en mi carrera fue Ranko Zeravica, que en el Barça me convirtió en lo que puede ser ahora Sergio Llull, ese tipo de jugador. No lo tuve fácil, aunque no me faltó suerte. Me convenció de lo que era el basket ya mayor, con 27 años, cuando descubrí que las cosas no se hacían solo por fuerza bruta, sino que había que conseguirlas por inteligencia. Eso me permitió seguir hasta los 37", comenta.

Canarias, 1987.
En la parte final de su trayectoria supo compartir protagonismo con los buenos extranjeros que tenía el Caja Canarias, sobre todo Eddie Phillips, un modelo que ahora le cuesta imaginar. "Los entrenadores y la ACB han querido que la situación esté como está. El nacional ha conectado mejor con el público siempre, pero los entrenadores prefieren a un americano como referente, lo cual le da seguramente menos problemas".

Germán perteneció a la plantilla del Joventut que ganó en 1981 la Copa Korac, primer título europeo de la Penya. Anteriormente había estado en el Mollet --vinculado al Barcelona, 78.79-- y posteriormente pasó tiempo en el Manresa (81-84) y el Caja de Ronda (84-86). Precisamente la 85-86 fue la única temporada de su carrera en la que no estuvo en la máxima categoría, sino en Primera B. Solamente contabilizando sus datos ACB salen 239 partidos, pero habría muchos más si se dispusiese de los de la Liga Nacional. 17,6 puntos de promedio.

"Ahora todo ha evolucionado mucho. Es muy diferente. Hay jugadores que juegan al baloncesto sin ser jugadores de baloncesto, sino simplemente atletas", reflexiona.


Sin barba, ahora.
Después de retirarse en el Caja Canarias en 91, regresó a Barcelona y se convirtió en un hombre muy importante en la trastienda del baloncesto nacional. Participó en la fundación de la agencia de representación Winners Factory, una de las más importantes sobre todo a nivel de captación de chicos jóvenes y que cuenta ahora con unos 200 clientes. Por sus manos pasaron talentos como los de Rudy Fernández y Ricky Rubio, nada menos, aunque ahora estén con otros representantes. Germán reconoce que es un mundillo complicado en ese sentido. "Es habitual que nos quiten jugadores. Y cuando ya son lo suficientemente buenos como para ir a la NBA, es imposible retenerlos: una de estas grandes agencias americanas los mete en una limusina y les promete todo. Nosotros también tenemos a jugadores que antes estaban en otras agencias, aunque no es nuestro estilo quitárselos a los demás. Vienen ellos a nosotros".

Lo que sí me ha dejado impactado es el nuevo 'look' de Germán González, muy alejado de cuando era jugador. Adiós a la característica barba y pelo muy cortito. "Siempre me ha gustado cambiar", remarca.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Ricardo González: Retirada prematura de un gladiador

Con el Breogán.
El baloncesto fue --en un espacio de tiempo bastante breve-- generoso y cruel con Ricardo González. Le dio la oportunidad de brillar en la ACB cuando seguramente sus condiciones no invitaban a pensar que así sería. Y fue un jugador absolutamente adorado por las dos únicas aficiones para las que jugó, la de su Torrelavega natal y la del Breogán. Era uno de esos tipos que peleaba por cada balón, que se peleaba con quien hiciera falta, que parecía haber nacido con la camiseta que llevaba. Sin embargo, y cuando se había consolidado como un profesional importante, se vio obligado a retirarse por un problema en el corazón. Solamente tenía 30 años.

'Richi' tiene ahora 37 y, en un momento dado, podría seguir jugando, a mayor o menor nivel. Sin embargo, tuvo que dejar de hacer lo que realmente le apasionaba, después de muchísimo esfuerzo, de pegarse con los americanos interiores del rival midiendo solo 1,96 y 'reinventándose' adquiriendo un peligroso tiro exterior.

"Mi recuerdo, pese a todo, es muy bueno. El baloncesto te da posibilidades que no da a la gente joven normalmente. Conocer sitios y tener muchas amistades, aunque en realidad el círculo de las verdaderas amistades en el baloncesto es pequeño", reflexiona. No hace tanto que lo dejó, pero detecta un gran cambio entre 'su' baloncesto y el de ahora: "A nivel físico ha cambiado muchísimo. Antes, en todos los equipos había un 'gordito' como yo. Ahora es imposible. Pero los jugadores de ahora tampoco saben explotar bien los recursos tácticos y técnicos".
Ahora, desafiando las alturas.

Lo curioso es que González tuvo un crecimiento bastante oculto. Y hasta los 23 aproximadamente su nombre no empezó a sonar con fuerza en la ACB, en la que estuvo tres años en el Cantabria Lobos (97-2000) y los cinco siguientes en el Breogán (2000-05). 227 partidos y 4,3 puntos. En los últimos años acabó tirando más de tres que de dos. "Mi carrera no hubiera sido posible si no hubiera sido en un club pequeño. Mi crecimiento no hubiera sido tan continuo. Aproveché mi oportunidad y perdí mucho peso con el hábito de trabajar mucho. Coger un buen tiro era la única forma de subsistir", analiza.

No ha dejado el baloncesto, en realidad. Desde hace cuatro años trabaja con Igor Crespo, uno de los agentes más emergentes en el mercado español y que ha estado en operaciones tan mediáticas como las de Bismack Biyombo o Alex Abrines. "Creo que un representante tiene que estar para algo más que negociar o firmar contratos. Es muy importante que esté con el jugador cuando está mal, para que no se sienta solo. Es en lo que queremos incidir", señala.

Sobre su problema cardiaco, pide que nadie se preocupe por él porque él está tranquilo. Aunque con algún 'ajuste' que ha tenido que hacer en este tiempo, sigue mirando sin miedo a la vida. Merece la pena releer la carta que escribió cuando tuvo que retirarse.

martes, 11 de diciembre de 2012

Lou Roe: Mal comienzo pero una carrera brillante


Con el Caja San Fernando ante uno de sus ex equipos, el Lucentum Alicante.

¿Alguien duda de que Lou Roe ha sido uno de los americanos más importantes y rentables de las dos últimas décadas en la ACB? Su profesionalidad e implicación en un buen número de equipos de la máxima categoría y también de la LEB ha acabado pesando más que el pésimo comienzo que tuvo entre nosotros, cuando fue sancionado por dar positivo en un control antidopaje por hachís.

Gijón, 2000-01.
A Roe le trincaron estando en el Unicaja en 1998, en el análisis del partido de la jornada decimoséptima contra el Gran Canaria. Era su experiencia europea tras jugar muy poquito con Pistons y Warriors los dos años anteriores. En Málaga tampoco lo estaba haciendo muy allá (13,7 puntos y 5,6 rebotes) y el positivo fue justificación más que sobrada para cortarle y sustituirle por David Wood. Aquel asunto fue un escandalazo, porque en el mismo partido también fue pillado su compañero alemán Jens Uwe Gordon, que por supuesto también fue a la calle.

Después de eso, no se auguraba un gran futuro a Roe en ligas serias como la española, pero no fue así. Con un juego de una depurada técnica individual, muchísima rapidez para jugar de '4' y sobre todo una gran competitividad, se convertiría en los años siguientes en un jugador imprescindible en equipos de la zona media-baja de la clasificación, a los que aportaba una buena cantidad de puntos y rebotes.

Lo más curioso es que tenía tendencia a repetir con el mismo club en años consecutivos, algo que empezaba a no ser muy normal entre los americanos. Empezó a redimirse en la 2000-01 en el Gijón (21,8 puntos y 8,4 rebotes, MVP liguero), donde continuó en la siguiente (17,8 y 7,9). Pasó a Alicante, con 17,5 y 8 en la 2002-03 y 20,9 y 7,8 en la 2003-04. Y completó su tercer bienio consecutivo en Sevilla, manteniendo la excelencia (20,9 y 9 en la 04-05 y 19,6 y 7,1 en la 05-06).

En la actualidad, recién retirado.
Después ya no tuvo tanta estabilidad: Corea (supongo que a ganar pasta), un contrato temporal en el Tau y otro en el Murcia, la LEB en el Palma Aqua Mágica y el Tenerife... Tuvo un último añito digno en ACB con el Bruesa en la 2008-09, eso sí, totalizando 273 partidos en la máxima categoría con 17,5 puntos y 7,4 rebotes. Excelente.

Supongo que se planteó jugar hasta los 40 y lo consiguió con un año en México y dos en Argentina. Ahora ha pasado a ser entrenador asistente en la Universidad de Massachusetts. "Para tener éxito en la ACB siendo americano, tienes que respetar a la liga, los equipos, los entrenadores y a los seguidores", cuenta desde allí, sonriéndose cuando le recordé el episodio del positivo. "Drug? Marijuana? LOL", fue su respuesta. Mejor pasar a otra cosa.

"Era serio, pero espectacular. Por eso creo que los españoles me querían. Jugué con fuego y con pasión y muchos aficionados pudieron apreciarlo. Me gustaría agradecer a todos ellos y a los entrenadores y compañeros la oportunidad que me dieron a mí y a mi familia durante mucho tiempo. Siempre estaremos encantados con los recuerdos y los llevaremos el resto de nuestras vidas. THANKS ESPANA!!!! (sic)".

lunes, 10 de diciembre de 2012

Nacho Suárez: El jugador total (por el periodista gallego Javier Figueiredo, firma invitada)


  Luchando por el balón con tres jugadores del Estudiantes (Foto: Gigantes del Basket)


No sé si realmente me corresponde a mí abrir este hueco denominado “firma invitada”, pero así lo ha decidido Javier Ortiz, autor de esta página que supone para nosotros un maravilloso baúl de los recuerdos de la liga ACB. Y lo cierto es que todo esto surge gracias a un relato que he ido enviando a diversos amigos desde mi encuentro con Nacho Suárez hace ahora casi un año, un jugador que estuvo tres temporadas en el Club Ourense Baloncesto, denominado entonces Caixa Ourense, pero que no había llegado a conocer personalmente a pesar que yo estaba integrado en aquella época en la estructura de los equipos de base de la entidad. Por eso me vais a permitir que, por una vez, me extienda un poco más de lo habitual en estas líneas que me concede el creador de todo esto, además de hacerlo desde un punto de vista algo más personal, pues siempre ha sido mi ídolo como jugador.

En la actualidad.
Natural de León y con 1,88 de estatura, Nacho Suárez se formó en la cantera del Barcelona y tuvo el honor de pertenecer a la plantilla del Ebro Manresa en la temporada de nacimiento de la ACB (1983-1984). Luego pasó dos años en Primera B (CB Hospitalet y Procesator Mataró), antes de regresar a la máxima categoría en la 1986-1987, concretamente al Oximesa Granada que jugaba en el vetusto y entrañable Albolote. Allí permaneció dos años a la sombra de los hermanos Álvarez (José y Luis), sin apenas minutos, por lo que en 1988 decidía fichar por un pujante Caixa Ourense, que acabaría dando la sorpresa ascendiendo en un quinto partido agónico en Alcalá de Henares contra el todopoderoso Cajamadrid. En aquella temporada Nacho fue la estrella del equipo, pero en ese encuentro del Ruiz de Velasco lo bordó anotando 37 puntos jugando 50 minutos (hubo dos prórrogas), para llevar así a la formación gallega en volandas a la ACB por primera vez en su todavía corta historia. Lo podéis ver en YouTube: 

Con el Caixa Ourense firmó los mejores números de su trayectoria deportiva, lo que también le sirvió para ser convocado por el equipo nacional, aunque en los registros no consta ninguna internacionalidad. En la 1990-1991 fue líder de la ACB en recuperaciones y segundo en asistencias, pero también era un buen anotador y un jugador muy listo, lo que le permitía capturar muchos rebotes sin apenas saltar y con unas condiciones físicas normalitas. En la temporada anterior, la del debut del Caixa Ourense en la máxima categoría, ya había sido segundo en recuperaciones y cuarto en asistencias.



Pero su mayor logro a nivel personal fue el haber conseguido dos triples dobles en el intervalo de un mes. El primero con fecha de 10 de noviembre de 1990 en el Caixa Ourense-Júver Murcia (88-73), con una marca de 10 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias. Y un segundo el 9 de diciembre de 1990 en el Caixa Ourense-Puleva Granada (88-86) con 15 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias. Solo en el primer caso resultó elegido gigante del partido por la revista Gigantes del Basket, con una calificación de 2, pero en el segundo la calificación otorgada ya era de 3 (la máxima), aunque no era el gigante. Incluso me he tomado la molestia de revisar recientemente la prensa de ese año, en concreto los periódicos locales, y como me imaginaba ninguno se hizo eco de las hazañas de Nacho Suárez. He de comentar también que por aquella época yo realizaba la estadística del equipo local para la ACB, cuando no se estilaba ni era habitual anotar las asistencias con el concepto aplicado ahora, aunque por entonces nosotros sí lo hacíamos e incluso nuestro equipo estadístico ya apuntaba asistencia cuando se cometía falta sobre un jugador que estaba tirando e iba a la línea de tiros libres.



El reportaje (click para agrandar).
Durante esos dos años en la ACB con Caixa Ourense lo bordó, siendo objeto de una entrevista en Gigantes del Basket cuyo titular era: “500+200+100: ¡Nacho Suárez!”, refiriéndose a los 493 puntos, 192 asistencias y 104 recuperaciones que había conseguido a lo largo de la temporada 1990-1991. Ángel Navarro, su único entrenador en la ciudad gallega, lo definía así en un reportaje publicado en acb.com: “Es que estamos hablando de un chico muy completo, de mucha claridad en el ataque y algo alto para lo que se estilaba por los bases. Penetraba rápido, anotaba fluido, doblaba con habilidad, iba bien al rebote. Ahora jugaría en cualquier equipo de la ACB”. Sería su último acto de servicio en Ourense, antes de recalar en Murcia donde mantuvo su nivel en la primera temporada, pero no en la segunda, más pendiente de los problemas económicos y de los impagos del Júver que de jugar. Así es que con tan solo 29 años decidía dejarlo, aunque unos meses más tarde lo llamaba el Argal Huesca, en los que serían definitivamente sus últimos coletazos en la liga ACB que tanto le dio, retirándose ya sin vuelta atrás en el año 1994. Jugó casi ocho temporadas en ACB, con 247 partidos y una media de 27 minutos y 9,9 puntos.


Su hermano Carlos Suárez, presidente del Real Valladolid Club de Fútbol desde 2001, también jugó en Ourense la temporada del ascenso a la ACB para pasar posteriormente por el Obradoiro CAB, pero teniendo una vida deportiva muy corta. Actualmente suele jugar con los veteranos del Real Madrid, pues formó parte de su cantera.



Con sus hijos, Gonzalo y Pablo.

Para terminar, Nacho Suárez nos aporta unas palabras: “El baloncesto inicialmente supone un trabajo extraordinariamente bien remunerado, notoriedad, hacer lo que más te gusta, lo que siempre has soñado. Pero pasados los años te das cuenta de lo que realmente te ha aportado. A mí, además de aportarme a mis mejores amigos me dio y me hizo aprender una serie de valores importantísimos y que me han ayudado mucho en mi desarrollo profesional posterior, como son la disciplina, el trabajo en equipo, la creación de grupo, el esfuerzo... Creo que fue maravilloso. Sólo un pero, que no hubiera durado veinte años más. Decidí retirarme, quizás antes de tiempo, para poder enlazar con lo que debería ser mi profesión en un futuro. Ahora tengo dos hijos, Gonzalo y Pablo. Los dos juegan a un nivel más que aceptable en Madrid. Vamos a ver donde llegan. Me recuerdan a mí en muchas cosas. Desde que dejé el baloncesto me he dedicado a los negocios y al mundo de la empresa. Actualmente y desde hace ya cinco años soy el director de explotación en España de bwin, la mayor empresa mundial de apuestas deportivas y juego online, conocidos por ser los patrocinadores del Real Madrid de fútbol. Aunque de manera indirecta, sigo dentro del deporte”.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Adrián Branch: "Hasta las zapatillas" en Ciudad Jardín

Mariano Pozo --un histórico de la fotografía baloncestística en este país-- le inmortalizó así ante el Oximesa.
Seguro que estaba ya pensando en armar el brazo.
Si me permitís que me mire al ombligo durante un segundo, creo que el mérito de esta página no está en el contenido como tal, sino en el hecho de sacar un jugador cada día desde mediados de junio. Eso ya hacen unos cuantos. Y espero seguir en ello.

Muy a menudo se escriben excelentes retrospectivas sobre jugadores que han pasado por la ACB. Un artículo que me hubiese gustado escribir palabra por palabra es el que salió en Solobasket.com del personaje que hoy recordaremos: Adrian Branch. El reportaje en cuestión está AQUÍ y lo escribió Igor Minteguia, una especie de 'alma gemela' que tengo en el norte en lo que al baloncesto retro se refiere. Igor hizo un  enorme trabajo sobre Branch sobre el que me cuesta añadir nada. Así es que os destaco lo que más me ha llamado la atención sobre este escolta que jugó en Málaga en la 87-88 media temporada con el Caja de Ronda. Sustituyó a Phil Zevenbergen, que a su vez había cogido el puesto de Anthony Teachey.
Ganó un anillo con los Lakers.

--Fue elegido en la segunda ronda del draft del 85 tras compartir vestuario en Maryland con el tristemente desaparecido Len Bias. Jugó en los Lakers en la 86-87 y ganó el anillo de la NBA, aunque era poco menos que un agitatoallas (4,2 puntos en 6,8 minutos).

--Llegó como 'salvador' a un equipo que estaba en las últimas posiciones. Promedió 33,4 puntos por partido y fue clave para vencer en la elimiantoria de permanencia al TDK Manresa (3-2). Finalmente, una ampliación de la liga también salvó a los catalanes, en cuyas filas estaba otro 'cañonero' como Kenny Simpson.

--Es el jugador que más tiros de campo intentados promedia en la historia de la ACB: 7,8 triples y 18,3 de dos. Supera en esta tabla a tipos del nombre (y la facilidad para la muñeca) como Walter Berry, Eddie Phillips, Oscar Schmidt y David Russell. Eso nos lleva a la cuestión principal: se lo tiraba absolutamente todo, lo que provocó más de un enfado entre sus compañeros.

Ahora.
--También tuvo algún que otro acto de indisciplina. Según cuenta Rafa Vecina, pívot del conjunto malagueño entonces, un buen día no viajó con el equipo a Vitoria sin mediar explicación. También narra que tenía un perro que daba auténtico miedo.

--No renovó. Supongo que pesó más su individualismo que su capacidad anotadora. Tuvo otra breve etapa en la NBA y después tuvo una variada carrera internacional en cuatro continentes, con experiencias en Francia, Tailandia, Filipinas, República Dominicana, Israel y Australia.

--Ahora trabaja en la ESPN como analista de los partidos del baloncesto universitario, el mismo papel que había tenido anteriormente con los de los Charlotte Bobcats.

Esto simplemente ha sido una 'vampirización' del excelente artículo de Solobasket.com que reitero la recomendación de leerlo.

sábado, 8 de diciembre de 2012

José Luis Galilea: La 'reinvención' de 'Galis'

¿Predecesor de 'La Bomba'?

De crío uno de mis jugadores favoritos era José Luis Galilea, por eso el otro día me hizo especial ilusión que me siguiense en el Twitter (@bujacocesto) y después accediese amablemente a que le llamase, declarándose seguidor de este modesto espacio. La verdad es que su carrera no llegó tan alto como parecía cuando yo era fan suyo y jugaba en el Barcelona. Vivió un punto de inflexión muy doloroso que le obligó a reinventarse.

'Cuki', o 'Galis' --se lo puso Ángel Pardo en la selección juvenil por la acumulación de 'Joses' y la coincidencia en el tiempo de que el griego estaba en boga-- nació en San Sebastián y su basket creció en el Colegio Corazonistas. Sus progresos no pasaron inadvertidos para el Real Madrid, pero de blanco solo duró (de momento) un año, la temporada 88-89. Como junior vio a Drazen Petrovic entrenar, entrenar y entrenar. "Era increíble verle quedándose después de los entrenamientos a tirar, y eso que ya era el mejor. Ya tenía modelo".

Ya tenía modelo, sí... pero el año siguiente se fue al Barcelona, donde sí tuvo la oportunidad de debutar y brillar muchísimo de la mano de Aíto y Maljkovic durante siete años.

Eurobasket-95.
Poseía un estilo bastante parecido al actual Juan Carlos Navarro, aunque era más base. No tenía miedo a emprender penetraciones suicidas ni a lanzar triples estratosféricos, aunque a veces le faltase calma para la dirección. Pero sumaba más lo bueno que restaba lo malo, ganó un montón de títulos (menos la Euroliga, claro) y acabó yendo a la selección, incluyendo algún Eurobasket, el del 95. El Barça no le pudo (o quiso) retener cuando en 1996 recibió una oferta mareante de la entonces pujante Virtus (Kinder) de Bolonia. Entonces ocurrió: una 'pentada' en la rodilla, con roturas en el ligamento cruzado anterior, el ligamento lateral interno, el ligamento lateral externo y los meniscos interno y externo.

"Siempre he tenido que currar mucho, primero haciéndome un sitio y después debiendo recuperarme de aquella terrible lesión. Me marcó mucho porque era un momento clave en mi carrera", recuerda ahora. "Lo mío ha sido una constante adaptación a lo que me iba encontrando", añade.

En sus palabras deja claro que no volvió a ser el que era, aunque bastante tuvo con seguir jugando profesionalmente y hacerlo a buen nivel durante diez años más. "Me tuve que convertir en un base quizás más pausado, más cerebral, que era el que daba calma al otro que solía ser más explosivo. Yo la verdad es que no era especialmente bueno en nada, pero creía mucho en mí".
CAI, etapa final en LEB.

Dentro de esa filosofía, estaba, como él dice, "jugar para ganar": tras pasar un par de años reencontrándose con sensaciones en el León, prefirió ser suplente de Sasha Djordjevic en el Real Madrid y en ese papel se llevó la Liga ACB en la 99-2000. Ourense, una insospechada experiencia griega en el Iokonos, Murcia, CAI, Bruesa... Vivió dos ascensos, la guinda a una carrera con nada menos que 402 partidos ACB.

Ahora.
Se retiró en el 2007 en el Cantabria y sin apenas transición pasó al banquillo del Cornellá, también en LEB Oro y vinculado al Barcelona. Fue una experiencia que no pudo completar. "La filosofía era formar a jugadores de cara al futuro y realmente lo conseguimos, porque en aquel equipo había chicos que luego han sido importantes, pero también pesaron los resultados más de lo que en principio me habían dicho y mi valedor en el club era Zoran Savic y salió de allí. De todos modos creo que se hizo un buen trabajo", recuerda.

Ahora tiene su vida enfocada a la gestión deportiva, un campo sobre el que ha realizado varios cursos. Su empresa Sports Quarters este verano organizó un par de torneos veraniegos en Lleida y Guadalajara. "Estamos intentando sacar adelante distintas iniciativas. Es un mundillo apasionante", destaca.

Un placer, 'Galis'.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Keith Jennings: 'Conguito' (lo mejor, la 'sobrada' del final)

Chocando con Randy White (Gigantes del Basket).

Keith Jennings revolucionó la ACB durante unos meses con su juego explosivo y su rapidez endiablada. Mide 1,70 y su llegada al Estudiantes en la temporada 95-96 como refuerzo temporal ante las lesiones en la posición de base supuso todo un impacto. Rápidamente la Demencia le adoptó como uno más, no solo por su dirección de juego y los problemas que causaba en los exhaustos rivales, sino por su carácter sonriente y amable. "Conguito" fue su mote. No hace falta pensar mucho por qué.

El plan era que Jennings solo estuviese un par de meses a principios de temporada y luego se marchase a la NBA, donde había estado las tres campañas anteriores como reserva en los Golden State Warriors (18 minutos de promedio, no está mal). Cuando llegó el momento de irse porque (creo recordar) Nacho Azofra ya estaba repuesto, todas las partes se lo pensaron mejor y decidieron prolongar el contrato hasta final de temporada. La plantilla se reestructuró improvisadamente.

Cosas que pasan: Jennings dejó de jugar tan bien desde entonces y tuvo serios problemas con Pepu Hernández. Promedió 10 puntos en 26 minutos y tuvo el 'highlight' además de ganar el concurso de triples del All Star.

Cogió impulso para volver a la NBA, pero no pudo jugar en Denver por lesión y regresó a Europa, a Francia. En la 99-2000 tuvo una nueva oportunidad en España, en la misma ciudad, Madrid, con el Real. Pero su juego había perdido chispa y fue sustituido por Sasha Djordjevic, lo que, en fin, acabó siendo decisivo en el resultado de la liga. Las siguientes temporadas hasta su retirada las pasó de nuevo en Francia, entre Estrasburgo y Nancy, donde lo dejó en el 2003.
Con los Warriors.

Desde hace cuatro años es entrenador de una pequeña universidad en su estado natal, Virginia: el Bluefield College, desde donde hace una lectura muy similar a la mía en cuanto a sus sensaciones en estudiantiles y blancos.

"Estuve muy a gusto jugando para el Estudiantes. Los chicos del equipo eran fantásticos y la ciudad de Madrid un gran sitio para vivir. Hice muy buenos amigos y me gustaría visitarles algún día. 'Conguito' me llamaban, sí. Lo recuerdo perfectamente", explica. "No puedo decir lo mismo del Real Madrid, donde me cortaron después de dos meses. Me pagaron todo el dinero, no como en otros países. Mientras que estuve allí, fue un gusto jugar como Brent Scott e Iker Iturbe".

Ahora.
"Ganar del concurso de triples cuando estaba en el Estudiantes fue lo más alucinante. Recuerdo que Alberto Herreros fue el MVP del partido de las estrellas y Chandler Thompson ganó el concurso de mates, por lo que representamos muy bien al equipo durante todo el fin de semana", añade.

En lo que realmente se sale del discurso habitual de los americanos que han estado en Europa (y si sois lectores habituales aquí lo comprobaréis) es cuando responde sobre las diferencias entre el basket de aquí y el de la NBA. Se podrá estar de acuerdo o no, pero no se puede decir que haya sido políticamente correcto: "La principal diferencia es que en la NBA todo el mundo es una amenaza. Tienes que estar preparado para jugar contra un buen o un gran jugador cada noche. En Europa puedes tener que manejarte contra uno o dos realmente buenos en todo el equipo contrario, no demasiado de lo que preocuparse".

Ahí queda eso.