lunes, 15 de octubre de 2012

Ariel Eslava: "¡Sigo jugando, eh!"

Iniciando una penetración con el Cáceres ante Femmerling. Foto: El Periódico Extremadura
A Ariel Eslava, aunque en broma, le ofendió un poco mi mail. "No me pongas como retirado en tu página. ¡Sigo jugando, eh!". Reconozco que no soy un experto en la liga argentina y que por eso no le tenía muy controlado. El chico --que ya no lo es tanto-- está en el Olímpico de La Banda (siempre me ha hecho gracia ese nombre), retornado, parece que definitivamente, al país de donde salió hace 13 años para intentar el sueño de jugar en el Real Madrid.

Lo consiguió, aunque no puede decirse que su aportación fuese muy significativa: 7 partidos en la 99-2000 y 4 en la 2000-01. Era apenas un veinteañero que en el filial de la EBA sí destacaba. Había llegado desde Boca Juniors y tenía un físico espectacular. Sinceramente, me sorprende que la página de la ACB le dé solamente 1,96. Yo creo que supera los 2,00. No sé cómo habrá progresado en los últimos años, pero sobre todo era un especialista defensivo gracias a su potencia de piernas y brazos. Luego, mirando a canasta tenía que mejorar bastante: le faltaba tiro para ser '3' y era pequeño para hacer el '4'. Consiguió la nacionalidad española y eso le dio para estar bastante tiempo entre nosotros. Además, puede presumir en su currículum de ganar la liga del 2000 en el Palau.
En Argentina, de vuelta.


Aún así, en la 2001-02 vino a Cáceres y jugó muchísimos minutos, con algún que otro partido de mucho mérito en un equipo con cada vez menos elementos que acabaría descendiendo. Fue su único momento algo importante en la ACB, ya que después gozaría de un par de contratos temporales (2003-04 con Fuenlabrada y 2006-07 en Vitoria) y una temporada completa de nuevo en el Tau, la 2008-09, haciendo bulto en el banquillo y completando el cupo de nacionales. Siempre me ha parecido curiosa esa historia de Dusko Ivanovic de no dar minutos a los suplentes-suplentes ni aunque se vaya ganando de 30. Eso sí, Ariel, al igual que en el Madrid, le dio tiempo a 'pillar cacho' con una Copa del Rey.

Un dato: de los 691 minutos que totalizó en ACB, 563 fueron en Cáceres. Lo mismo podría argumentarse en los puntos (109 de los 136) o en los rebotes (129 de 157).

También pasó por tres equipos LEB, aunque en ninguno jugaría más de 20 minutos de promedio: Melilla (2001-02), La Palma (2003-04) y Cantabria (2004-05).

Eslava parece feliz su regreso a Argentina, que se produjo en el 2010. Desde entonces ha estado en Lanús, Bahía Blanca y San Martín de Corrientes, además de en su equipo actual. "Es la mejor liga de América espués de la NBA, ya que volvieron grandes jugadores de Europa y americanos reconocidos. Todavía tengo mucho contacto con exjugadores y entrenadores de España. Hoy con internet es más fácil. Pasé años increíbles, ya que me hizo crecer como jugador y como persona. Muchas anécdotas, viajes, partidos, etcétera. Inolvidable. Me fui con 19 años y tuve la suerte de vivir cosas increíbles".


Según dice, todavía no se ha planteado su futuro después del baloncesto. Tiene 33 años y espera estar un par de temporadas más en la 'pomada' y "seguir divirtiéndome". "Un abrazo y ¡que viva España!", concluye.


Os dejo por hoy. Bueno, no. Si queréis leer algo más sobre Ariel, aquí he escaneado una entrevista en plan graciosete que salía en la última página de Gigantes del Basket, mítica revista de la que llevamos la corresponsalía durante mucho tiempo (click para ampliar, ojo).








domingo, 14 de octubre de 2012

Brad Sellers: El alcalde de 2,13 que jugaba de alero

Intentando coger un rebote
en sus meses en Gijón (Gigantes).
Este va a ser el tercer día consecutivo escribiendo sobre jugadores muy vinculados al Gijón: Josep Pacreu --tres etapas en el club--, Kevin Holland y hoy el que fue su sustituto, el que ayer os definía como "el indescriptible Brad Sellers". ¿Por qué? No lo sé. Mi patrón a la hora de escoger entre los personajes (que son tantísimos) es no tener patrón, aunque reconozco que intento no repetir en días seguidos jugadores identificados con un mismo equipo (por ejemplo, no sacar de forma consecutiva a Raúl Pérez y Benito Doblado) y también alternar españoles y extranjeros y hasta quizás tipos conocidos con otros más anónimos.

Pero hoy no. Voy con Brad Sellers. No lo hago del todo por capricho: desde finales de los 80, bastante antes de venir en la temporada 95-96, me llamaba la atención un tipo larguísimo al que intentaban los Chicago Bulls de Michael Jordan hacerle jugar de '3'. Medía 2,13, nada menos. Jordan, ya se sabe, no siempre fue un triunfador (ahora ha vuelto a no serlo, por cierto): no ganó un anillo hasta su séptimo año en la NBA. Antes había tenido que remar bastante con un equipo sobre todo dirigido por Doug Collins y en el que, más allá de los rebotes que aseguraba Charles Oakley, no había mucho donde rascar.
Los Sonics, uno de sus 4 equipos NBA.

Sellers, elegido en el número 9 del 'draft' del 86 --al parecer, en contra de la opinión de 'His Airness', que quería a su amigo Johnny Dawkins-- fue un eterno proyecto de jugador que nunca llegó a nada. Desde luego, impresionaba su movilidad para medir lo que medía y tampoco tenía mala muñeca. Durante sus tres primeros años en la NBA, los Bulls le dieron más de 20 minutos por partido, rondando los 8 puntos y 4 rebotes de media. La llegada de Scottie Pippen para su posición en el 'draft' del 87 empezó a ser su sentencia. Lamentablemente, no puede presumir de ninguno de los 6 anillos de Jordan: fue traspasado antes del primero. Después jugó incluso menos en Sonics, Wolves y Pistons y se vio 'obligado' a dar el salto a Europa. Todos sus números NBA, aquí.

A Gijón llegó tras pasar por Grecia (Aris) y Francia (Sceaux y PSG). Aquí se veía obligado a jugar en posiciones más cercanas al aro, pero ni por dentro ni por fuera conseguía ser dominante. Firmó unos números muy similares a los de Holland (11 puntos y 7,7 rebotes) en los 14 partidos de los que dispuso y finalmente fue sustituido por Michael Smith, aquella máquina de anotar (Estudiantes, Pamesa) que lo hizo mejor, pero que no evitó el descenso del equipo.

De Sellers sobre todo recuerdo que era un jugador frío, de estos que te hacía enfadar por no saberse sacar partido. Hasta el 99 anduvo por Europa, sobre todo en Francia, donde quiero suponer que sí fue más apreciado (estuvo en varios equipos diferentes).

En un reciente acto benéfico. Vaya chaquetita y polo rojos.
Ahora viene lo mejor. Además de analizar los partidos de los Cleveland Cavaliers en algún medio local, en su vida posterior al basket ha trabajado durante 11 años como director del departamento de desarrollo económico de su localidad natal, Warrensville Heights (Ohio, unos 11.000 habitantes). Tan bien tuvo que hacerlo que se presentó a alcalde el año pasado y fue elegido. Aquí tenéis su ficha en la web de la ciudad. En fin...

sábado, 13 de octubre de 2012

Kevin Holland: Fallido en Gijón e inversor inmobiliario


Lo lamento, no tengo fotos suyas en Gijón.
Esta es con Yakima, de la CBA.
Si seguís un poco esta página --cada vez sois más, tengo que decirlo con cierta inmodestia-- habréis detectado un denominador casi común en los exjugadores americanos con los que logro contactar: prácticamente todos tienen grandes recuerdos de España, de su baloncesto y de la forma de vida. Es quizás un dato un poco manipulado, porque los que responden a mis mensajes se supone que son los que les dejó un buen sabor de boca esto. Si durante tu tiempo aquí has jugado mal, no te han pagado y/o has sufrido con el clima, la comida y la cultura (cosa poco probable esto último), no te apetecerá responder a un desconocido que pregunta por ello años después.

Al menos en la parte del fracaso deportivo está, sin embargo, un tipo que habla maravillas de su paso por aquí. Se llama Kevin Holland y le largaron del Gijón tras quince partidos en la temporada 95-96. Tengo que confesar que no le recuerdo en pista. Era un alero de 2,03, bastante fuerte por lo que se puede intuir (sus promedios de rebotes, 7, se acercó al de puntos, 10), pero que desde luego no era lo que el equipo necesitaba. Tampoco su sustituto, aquel indescriptible alero de 2,13 llamado Brad Sellers, resolvió gran cosa, y en Gijón se despidieron momentáneamente de la ACB.

Claramente era un jugador para otro tipo de ligas, las que habitó normalmente en su carrera: la argentina, la japonesa, la CBA, la ABA... Su otra oportunidad en un escalón superior, en Turquía con el Fenerbahce, también acabó en corte.

Le mandé las preguntas de rigor sin mucha fe, pero me respondió muy amable, incluso intercalando alguna palabreja en español.  Veamos: "Me encantó España, incluso siendo un periodo corto de mi vida. Es mi país favorito entre los que he jugado. Tuve la suerte de estar 13 años entre Europa, Asia y Suramérica".
Ahora.

¿Y ahora, Kevin? ¿A qué te dedicas, buddy? Parece que se ha salvado de la temida 'burbuja'. "Vivo y trabajo en California, soy experto inmobiliario. Empecé en este mundillo cuando estaba en Japón (temporada 98-99), cuando compré un edificio de apartamentos. En el 2004 obtuve mi licencia y ahora tengo mi propia compañía, Next Level Investments Corporation. Trabajo con inversores, gente que compra su primera casa y también personas del mundo del deporte y del espectáculo que quiere acertar en esto".

Eso sí, momento de meter la cuña. Nunca se sabe dónde va a aparecer un comprador: "Gracias por escribir. Espero que esto ayude. Hazme saber si puedo ayudarte a ti o a algunos de tus amigos-clientes-familiares si están buscando comprar o invertir en propiedades aquí en California. Buena suerte".

Pues ya sabéis, si queréis comprarle un pisito en L.A. a este hombre, www.TheNextLevel4Us.com A mí como que me ha pillado sin 'cash'.


viernes, 12 de octubre de 2012

Josep Pacreu: Peleando contra la crisis en EBA


Gijón (2001-02)
La Liga EBA sigue siendo, en muchos casos, lo que despectivamente se suele llamar un 'cementerio de elefantes'. Quizás no debería ser tan despectivo: un elefante es un animal fuerte y sabio, y también tiene derecho a tener su propio cementerio. En esas coordenadas encontramos a Josep Pacreu, que tras unos añitos en ACB y sobre todo en LEB anda echando sus últimas canastas en la EBA, en el Chantada gallego, al tiempo que, como nos pasa a muchos, campea con la crisis económica.

Pacreu era, sobre todo, un tirador, un escolta bastante clásico. Nacido en La Bisbal, un pueblo de la provincia de Girona, hace 34 años. Creció en la cantera del Joventut, con el que debutó jovencísimo, en la temporada 95-96, con apenas 17. Impresionaba entonces su muñeca, lo grande que veía el aro. Campeón de Europa sub-22 en 1998. En realidad, donde se curtió fue en LEB, en Menorca y Gijón, antes de regresar a Badalona en la 2000-01. Estaba más hecho, pero no superó los diez minutos de media y regresó a Gijón, donde tampoco dispuso de demasiado protagonismo, aunque sí era un jugador bastante querido por la hinchada. En total, 57 partidos ACB con 11 minutos de media y 3,1 puntos.
Ahora, con el Chantada
(La Voz de Galicia)

En el 2002 inició una etapa de seis años en LEB (Ourense, otra tercera etapa en Gijón, Palma Aqua Mágica) que dio paso, en el 2008, a su descenso a EBA con el ABO orensano y ahora en el Chantada, casi siempre con buenas medias anotadoras y mucha responsabilidad.

Es evidente que la EBA ofrece un dinero que no da para muchos lujos, pero sí es una buena transición para seguir jugando e ir buscándose la vida en otros aspectos. "Mi vida ha cambiado un poco, pero todavia sigue relacionada con el basket, el gusanillo nunca se pierde. Estoy viviendo en Orense con mi familia, sigo jugando y estoy entrenando en un equipo infantil de un colegio. Además estoy con unos laboratorios de comercial, pero la cosa de la venta hoy en día esta complicada, como todo", me cuenta. Hace poco ha renovado en Chantada rebajándose el sueldo.

El optimismo, que no falte. Un gran mensaje para acabar: "Está todo muy mal. Es una etapa complicada, pero la superaremos".

jueves, 11 de octubre de 2012

Stanley Jackson: El 'dunker' que comparte techo con Ricky Rubio

Puede que sea un efecto óptico, pero ojo con el salto que tenía el tipo (El Periódico de Catalunya).
"Le veo a menudo. Somos muy afortunados por tenerle aquí. Será una súper estrella". Lo dice uno de los mejores matadores de la historia de la ACB, Stanley Jackson, sobre Ricky Rubio. No llegaron a coincidir en las pistas españolas, pero ahora ambos trabajan para el mismo club, los Minnesota Timberwolves. Jackson, un tipo que ha trasladado la jovialidad y espíritu lúdico que tenía sobre el parquet a las oficinas (está en el departamento de marketing y ventas desde el 2007), guarda estupendos recuerdos de su tiempo entre nosotros.

"El momento más fuerte de aquellos años fue la derrota en la final de la Copa del Rey con el Cáceres en León, en 1997, y cuando volvimos a la ciudad hubo un gran recibimiento de miles de personas en la plaza del ayuntamiento". Efectivamente, el extremeño fue el primero de sus dos equipos españoles, al que llegó mediada la campaña 95-96 en sustitución de Chris Smith. Renovó, ganó el concurso de mates del All Star --disputado en Cáceres--, atormentó a Sasha Djordjevic en aquella semifinal copera, perdió la final ante el Joventut tras desperdiciar 17 puntos de ventaja y luego tuvo otra temporada decente, esta vez en el Caja San Fernando.

Es el momento que menciona más arriba: rodeado de jóvenes en la llegada a Cáceres tras perder la Copa del Rey. 
Enjunto y fibroso, era un escolta más bien bajito (1,91 oficial) que también podía subir el balón ocasionalmente. Aparte de la impresionante capacidad de salto que le facultaba para hacer brutales mates, era también un aplicadísimo especialista defensivo, muy listo para meter la mano y robar la bola (en eso se parecía a Ricky). Además, se defendía con el tiro a media distancia, saliendo de bloqueo.

13 puntos, 3,7 rebotes, 3,1 asistencias y 2,3 robos en 29 minutos (69 partidos). Es significativo que aportase tanto en tantas facetas del juego.

Antes de llegar aquí había tenido una oportunidad en los propios Wolves (17 partidos, con solo 2,2 puntos en 5,7 minutos en la 93-94) En Europa, donde fundamentalmente resultó importante fue en Francia, donde pasó los últimos siete años de su carrera entre Dijon, Chalon (llegó a ganar una Copa Saporta) y Strasbourg. Creo que incluso llegó a obtener el pasaporte galo. Se retiró con 36 años, en el 2006.

Ahora.
Pero mejor yo me callo. Que hable él, que me ha escrito un gran mail con sus vivencias. Explorando algunos tópicos, eso sí. "Aparte de aquello de la Copa, uno de los mejores momentos de mi carrera fue ganar el concurso de mates. También recuerdo los más duros entrenamientos con Manolo Flores. Mi vida en España era estupenda. Recuerdo la paella y un vino muy bueno. Todavía hoy bebo Marqués de Cáceres a veces y pienso en mi tiempo en España. Mientras que estaba en Sevilla, también me quedo con la vida nocturna y sus fiestas, y cómo fui por primera vez a una corrida de toros (matador). El baloncesto fue grande, pero lo que más valoro ahora que soy más viejo es la gente que conocí y la cultura que experimenté viviendo allí. Por ejemplo, si un buen amigo va a viajar a Barcelona y a otras ciudades, puedo hablarle de Antoni Gaudí, de los parques que visité, de los grandes monumentos".

¿Y Ricky, qué más nos cuenta? A juzgar por cómo habla de él, todo eso que se cuenta de que allí están como locos con el chico de El Masnou es 100% verdad. "Posee carisma y no le tiene miedo a ningún jugador de la NBA. Solamente quiere ganar y su espíritu es contagioso a los aficionados y a los otros jugadores del equipo. Le queremos mucho porque es muy cercano a los fans", relata.

Gran amante de los perros, Jackson también es voluntario en distintas causas sociales con organizaciones humanitarias, con las que está muy vinculado en su tiempo libre.

Esta foto la pongo por dos motivos: es su victoria en el concurso de mates y
salgo yo en primera fila, el segundo detrás de la palabra "reto".
No fue el concurso que ganó, pero os dejo con este vídeo con sus mates para que os hagáis una idea si no le visteis jugar.



miércoles, 10 de octubre de 2012

José Manuel Bermudo: Un sevillano referente en Andorra

Cogiendo un rebote en la temporada del ascenso a la ACB (91-92)
En Andorra vuelve a gustar, y mucho, el baloncesto. No hay que olvidar que durante cuatro años, desde el 92 al 96, el equipo del Principado estuvo en ACB casi siempre a buen nivel. Ahora, tras el ascenso de hace unos meses, el club ha regresado al menos a LEB Oro, que ya es un buen nivel. Alguien que une ambas épocas es José Manuel Bermudo, que curiosamente es de Sevilla. Os cuento.

Bermudo, aunque andaluz, culminó su formación el Joventut. En 1989, con 20 años, firmó por el entonces Festina Andorra, donde fue titular los siguientes años en Primera. Era un '3' alto (2,01) que también podía jugar como '4' abierto. No tenía mala mano. En el ascenso a la ACB de 1992 colaboró bastante, aunque más en un trabajo sordo porque las estrellas de aquella plantilla eran José María Margall y Ray Smith.

La siguiente, la 92-93, fue la única campaña de su carrera en la ACB. Solamente jugó 12 partidos, 92 minutos. Parece que Edu Torres le perdió la fe que le tenía antes. "El recuerdo es agridulce. Aunque empecé la liga como titular en los tres primeros partidos, desgraciadamente no tuve continuidad y pasé más tiempo en el banquillo que en el parquet", recuerda. Desde luego, se queda mucho más con el momento del ascenso. "Fue el primero en mi carrera y el más especial y para el deporte del país fue un salto espectacular", añade.
Ahora.

Durante la década de los 90 se hizo habitual de los equipos de Primera, EBA o LEB, como se quisiese denominar la segunda categoría. Se retiró en la 99-2000 y se fue a vivir a Andorra. Ahora es cuando viene la conexión con el actual buen momento del basket andorrano. "Encontré trabajo como técnico informático y a la vez me incorpore, como una manera de mantenerme en forma, al primer equipo del Basquet Club Andorra que desgraciadamente se encontraba jugando en Copa Catalunya. En este periodo de tiempo conseguimos ascender a la Liga EBA y posteriormente a la LEB Bronce, momento en que decido dejar de jugar por la imposibilidad de compaginar familia, trabajo y baloncesto", cuenta.

En el 2011 se quedó sin trabajo, porque a Andorra también llega la crisis. Y el club decidió ofrecerle el puesto de delegado del equipo de LEB Plata ocupando el de todo un clásico como Jordi Clua. Rodeado de otros ex-ACB (Joan Peñarroya como entrenador y Francesc Solana en la dirección deportiva), el Andorra logró subir en mayo. Ahora, Bermudo continuará como delegado en la aventura.

martes, 9 de octubre de 2012

Javier Lafuente: Siempre 'Chinche'


En la época de Caja Bilbao.
¿Algún nostálgico sabe quién es Javier Lafuente Torralba? ¿No? Pero si digo 'Chinche' rápidamente viene a la cabeza un base que evolucionó con el tiempo, de explosivo a cerebral, y que disputó las doce primeras temporadas de la ACB, empezando y terminando en el Estudiantes, y con Caja Bilbao y Caja San Fernando de por medio.

Aunque sí lo fue en categorías inferiores, no llegó a ser internacional absoluto. Ese tipo de jugadores, como sus excompañeros Carlos Montes y Pedro Rodríguez, que una buena hoja de servicios en la máxima categoría no fue suficiente para que así fuese. Pero resulta impresionante comprobar sus 383 partidos en ACB, con 24 minutos en pista de promedio, y años muy buenos, casi siempre como titular.

Era un jugador muy poco egoísta, un 'first pass', que dirían los americanos. La Demencia lo quiso mucho. Es representativo que, con casi 35 años, el Estudiantes lo reclamase para completar el equipo.

Lo de 'Chinche' le viene desde pequeño del colegio San Viator de Madrid. No hace referencia a ningún insecto, sino a que su hermano mayor, que también jugaba al baloncesto,  era el más bajito del equipo y le llamaban 'Chincheta'. Él, como era el hermano pequeño, se quedó con 'Chinche'. "Cuando ya empecé profesionalmente, siempre había algún Javier en el equipo, con lo cual para distinguirme los entrenadores siguieron llamándome 'Chinche' y así hasta hoy", explica él mismo desde Sevilla, donde

dirige junto a Jesús Llano la empresa Ketal Sport, dedicada a la organización de actividades deportivas enfocada principalmente a los niños. Con Llano --al que ya sacamos aquí-- trabó una buena amistad del tiempo que coincidieron en Caja Bilbao y Caja San Fernando. También da clases en un colegio, ya que en la última parte de su carrera pudo terminar INEF.


En la actualidad, con 51 años.

Sigue además bastante relacionado con el baloncesto: los fines de semana ha colaborado con Canal Sur para las retransmisiones del Cajasol y sigue jugando en la Mixiliga de Sevilla con los veteranos. "Tengo más achaques que antes", bromea. En esta foto le podemos ver con Llano en el homenaje a Raúl Pérez.

15 años entre los mejores marcan. "Son un montón de recuerdos los que quedan, amigos, viajes, alegrías, tristezas que sumadas todas son un importante bagaje en la vida de cada uno. En cada sitio que he jugado he tenido oportunidad de aprender muchas cosas y he tratado de buscar lo mejor de cada de cada casa.

lunes, 8 de octubre de 2012

Torgeir Bryn: El noruego


Con el Breogán (91-92).
No, no es Noruega una gran potencia exportadora de baloncesto. No sería raro que mi prima Alejandra, una jugadora de Primera Nacional que se ha ido allí de Erasmus, se convirtiera de un día para otro en una estrella de su liga. Bromeo, supongo.

Ni siquiera el país escandinavo ha espabilado con las canastas en estos últimos quince años, cuando los comunitarios no ocupaban plaza de extranjero. Nunca ha habido el más mínimo interés español por ese mercado. ¿Nunca? ¿Ni el más mínimo? Bueno, sí. Hay un único noruego --sí, sólo uno-- que puede presumir de haber jugado en la ACB y también en la NBA. Se llama Torgeir Bryn.

Lo de Bryn tuvo mérito, claro. Lo digo porque en sus dos (breves) experiencias españolas todavía no estaba en vigor la 'sentencia Bosman', así es que algún valor extra se le presuponía. Sería porque llegaba con la vitola de haber pasado por la NBA, aunque fuesen 10 minutos en total con Los Angeles Clippers en la temporada 89-90. Los cuatro años anteriores los había pasado en un par de universidades americanas, Miracosta y Texas State. Hay un dato malévolo: en 1990, España y Noruega empataban en número de jugadores que hubiesen debutado en la mítica competición estadounidense.

Segundo por la derecha, con Danny Manning y Michael Young.
Era un pívot bastante fuerte, de 2,06, aunque limitado en ataque. Mirad la foto y decidme si no es el clásico escandinavo. Seguramente, el mejor jugador de la historia de su país (111 internacionalidades, récord nacional), pero no sé si eso es decir mucho.

También lo intentó en la CBA, aunque su sitio estaba de regreso a Europa, primero en Francia y después en Bélgica. El Breogán tuvo la ocurrencia de ficharle en la 91-92, pero le tuvo que cortar a los 16 partidos y sustituirle por un 'perro viejo' como era ya Voise Winters. Y eso que los números no eran malos (12,9 puntos y 9 rebotes). Saltando de país en país, tuvo otra ocasión en la ACB en la 94-95 con el Estudiantes, supliendo durante seis partidos a Mijail Mijalov, pero la cosa no dio mucho de sí (4 puntos y 6 rebotes). Portugal, Italia, Francia, Grecia y hasta el Zalgiris Kaunas completaron su 'tour' continental.

Regreso fugaz a las pistas en el 2007, con 43 años.
Se retiró en el 2003 en los Harstad Kings de su país, pero en el 2007 tuvo un breve regreso a las pistas, con 43 años, porque supongo que le hacía ilusión jugar al lado de su hijo Martin en el Ammerud Basket.

domingo, 7 de octubre de 2012

Salva Guardia: El luchador sigue 'entre bambalinas'


Luchando por la posición durante su segunda etapa en Fuenlabrada.

Hace más de un año que se retiró y muchos echan de menos todavía a Salva Guardia, el peleón pívot que durante un montón de temporadas defendió varias camisetas de la ACB. Allá donde estuvo fue muy querido, sobre todo en Fuenlabrada, donde gastó la mayor parte de su sudor en tres etapas distintas. Si algo le caracterizaba como jugador era su pelea por todos los balones, a lo cual fue añadiendo algunas habilidades técnicas bastante interesantes. Eso le hacía transmitir muy bien con la grada. El tipo de tío que odias tener delante y, si ficha el año siguiente por tu equipo, lo adoras automáticamente.

Jovencito en el Conservas
Daroca (92-93).
Guardia vio de todo en sus 20 años como profesional. De las categorías inferiores del Ferrys Lliria --él es valenciano, aunque nunca jugase allí-- pasó al CAI Zaragoza, que lo cedió a un Conservas Daroca de Primera en el que estaba gente como Lucio Angulo, Jiri Okac o el presidente del 'nuevo CAI', Reynaldo Benito. En aquella 92-93 debutó en la ACB. Y hasta hace nada, ¿verdad?

Poco hacía presagiar que su carrera fuese a ser tan importante como luego sería. Estuvo un tiempo buscando su sitio en sitios como Zamora, Salamanca o Huesca sin brillar especialmente. Y ni siquiera en su primera etapa en Fuenlabrada, del 96 al 2001, adoptaría un papel decisivo hasta bien avanzada. Pero su furia defensiva y su atención para el rebote le valió un muy buen contrato en el Caja San Fernando (2001-03). No acabó de cuajar en Sevilla y volvió a Fuenlabrada, donde estuvo otros cinco años (2003-08), viviendo un poco de todo, incluyendo una temporada en LEB culminada en ascenso. Él, siempre protagonista, tirando del carro, y cada vez alejándose más del aro, eso sí.

En un acto de la fundación del Bilbao Basket.
Le dio tiempo para ofrecer sus servicios durante campaña y media en Bilbao y hasta de regresar por segunda vez a 'Fuenla' durante el mismo periodo, retirándose en el 2011. En el 'Botxo' debió dejar buena conexión porque es allí donde trabaja actualmente encargándose de la fundación del Bilbao Basket junto a Txutxo Sanz. "Llevo todo el tema de campus, escuela de baloncesto, torneos de golf y padel que organizamos. Además ayudo al presidente con los espónsors e imagen de club. Al final hago un poco de todo para esta gran familia que es el club", cuenta.

En total, 491 partidos en ACB, con 7,4 puntos y 4,1 rebotes de promedio. No está nada mal.


sábado, 6 de octubre de 2012

Stanley Roberts: "Llevo 7 años limpio de drogas"

Fotón de Gigantes del Basket, como casi siempre.
Stanley Roberts, aquella mole que dejó sensaciones contrapuestas durante la temporada 90-91 en el Real Madrid, es uno de esos casos de talento desperdiciado por los errores propios. Con ese corpachón (2,15) no exento de calidad debería haber jugado algo más que 300 partidos en la NBA, de la que fue expulsado en 1999 por violar el programa antidrogas.
Sonriente en Madrid.

Infierno, pese al dinero ganado y el lujo que le proporcionó durante una época el baloncesto profesional. "Llevo siete años limpio", me asegura desde su cuenta de Facebook. Vive en Baton Rouge (Lousiana), intentando llevar una vida normal. El dinero se esfumó entre unas cosas y otras y ha sido vigilante de seguridad y vendedor de coches, por poner dos ejemplos. Como tantos otros, abandonó la universidad para dar el salto al profesionalismo --coincidió con Mike Hansen  y Shaquille O'Neal en LSU-- y ahora ha vuelto a ella para completar su carrera.

Desde luego, ni ha buscado la suerte ni parece que la tenga. A principios de agosto fue operado del corazón, sometido a un triple 'bypass'. Una semana después, su hijo, de 15 años, sufrió una parada cardíaca mientras jugaba al baloncesto (de 3 a 5 minutos), aunque se recupera favorablemente.

El tiempo de Roberts en el Madrid fue una versión reducida de lo que sería posteriormente su carrera: mucha expectativas sin cumplir, aunque destellos de un enorme potencial. Pese a que era gigantesco, no le faltaba ni rapidez ni un buen toque final. Si se le conseguía hacer llegar el balón debajo del aro, los tableros temblaban. Pero a menudo desaparecía de los partidos y su comportamiento fue poco profesional, acumulando multa tras multa (hasta 150.000 dólares, parece).

Tiempo en la NBA con los Clippers.
Fue un caso raro. Acabó en el Palacio de los Deportes como transición entre la NCAA y la NBA (Orlando le escogió en primera ronda), así es que su inmadurez era tremenda. "Los fans fueron lo mejor del tiempo que estuve allí", me escribe. Todo lo demás lo recuerda sin especial entusiasmo: era su primera experiencia profesional, muy poco parecida al ambiente del basket universitario. "Desde luego, todo fue distinto a lo que había conocido".

'Pequeña cicatriz'
tras un triple 'bypass'
11.8 puntos y 8.8 rebotes. Poco para un equipo deprimido tras la muerte en el banquillo de Ignacio Pinedo y que necesitaba desesperadamente la referencia que encontró poco después con Arvydas Sabonis. Aquel Madrid sufrió el estigma de quedar eliminado por primera vez en la historia en cuartos de final (0-2 contra el Taugrés) y finalizó en la quinta plaza, la peor del siglo XX igualada con la de la 95-96. También perdió la final de la Korac ante el Clear Cantú. El otro extranjero era Carl Herrera, unos años después campeón de la NBA con los Houston Rockets y que tampoco brilló especialmente.

Después llegó su década de vaivenes en la NBA, más bien decreciente en cuanto a números (los dos primeros años superó los 10 puntos y 6 rebotes de promedio, algo que no repetiría), buscando su sitio entre Orlando, Clippers, Minnesota, Houston y Philadelphia, cuando dio positivo. Tuvo un paréntesis europeo en el Aris (98-99) y un intento posterior de regreso en Toronto, pero sin éxito. La suspensión por dos años por el uso de drogas se extendió a tres porque en ese tiempo fue arrestado por posesión de cocaína.

No parece tener mala pinta ahora, ¿verdad?
"Me encantaba el juego, pero no me gustaba todo lo que había alrededor", dice en un interesante reportaje de la revista Slam sobre su historia profesional y personal. Es de hace un par de años y podéis consultarlo para saber más de él. Espero que le vaya bien.

ACTUALIZACIÓN: Os dejo con un vídeo de sus mates en la NBA.