domingo, 23 de septiembre de 2012

John Morton: Cañonero del Bronx

Pidiendo el cambio en su época dorada en el Gran Canaria.
John Morton jugó siete temporadas en ACB en cuatro equipos distintos, un total de 174 puntos, y superó, por aunque por poco, los 20 puntos de promedio (20,7). Lo hizo además en una época, ya entrados los 90, en la que los norteamericanos ya no absorbían tanto juego como antes. Había que meter y meter mucho para, como Morton, acabar dos veces consecutivas máximo anotador de la competición. Su cénit lo alcanzó en el Gran Canaria, donde es recordado muy gratamente.

Pocos minutos en los Cavaliers.
Nacido en el Bronx neoyorquino --con lo que eso curte-- se trataba de uno de esos jugadores con cuerpo de base y mentalidad de escolta, que igual amenazaba con un tiro que con una penetración. De hecho, en la NBA estuvo tres años --tres ser elegido el 25 del draft del 89 por Cleveland-- como director de juego, aunque dispuso de pocos minutos por detrás de gente como Mark Price y Steve Kerr. En total, 128 partidos y 4,8 puntos. Su sitio estaba en Europa.

Su primera experiencia por aquí no fue excesivamente llamativa. Un contrato de un par de meses en Badalona en la 93-94 no le permitió alcanzar ni los diez puntos de promedio (8,7). Ya como '2' --en el Joventut más bien fue base--, el año siguiente fue otra cosa: tuvo protagonismo creciente en Huesca, siendo clave para la salvación con 19 por partido.

Pero su obra cumbre la firmaría en Las Palmas. 26,3, 23,6 y 19,5 en tres temporadas consecutivas, las dos primeras como 'capo cannonieri' de la ACB. Era aquel un equipo muy equilibrado: gente como Berni Hernández o Albert Burditt ponían la fuerza y Morton y Shaun Vandiver, el talento.

Ahora.
Morton mantuvo el tipo en la 98-99 en Granada (18,5), pero solamente a nivel individual, porque el equipo bajó. Ese momento marca su decadencia: se fue a jugar a Filipinas, donde alcanzó los 50 puntos en su debut: tuvo una segunda etapa en Canarias como temporero en el 2002 y tampoco lució excesivamente en el Ragusa italiano poco después. Era momento de retirarse.

Ahora vive en East Windsor (New Jersey) con su esposa, Giovanni, y sus tres hijos, Schyler y los gemelos Jayden y Jordan. No se ha desvinculado desde luego del basket: es entrenador asistente en la modesta universidad de Fordham. Ocupa ese puesto desde hace tres años.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Albert Brea: De la batuta a los números

Cromo de la temporada 95-96.

Albert Brea fue base reserva del Valvi Girona, el equipo de su ciudad --donde vive actualmente--, durante cuatro años, desde 1992 a 1996. Sus promedios estuvieron entre los 10 y 15 minutos por choque, en un rol muy definido, pero hizo un trabajo correcto dando descanso al titular de turno. Después, prolongó su trayectoria profesional dos temporadas más en LEB, en Alicante. Típico director de juego muy rápido y habilidoso gracias a su estatura (1,81).

Sobre Alicante precisamente cuenta una anécdota de esas que cambian la vida: "Viviría allí de no ser por unos terribles aguaceros en el año 98. Mi mujer se vino a vivir y tenía un entrevista de trabajo (muy buena), pero surgieron las lluvias torrenciales y se anuló la entrevista. Luego encontró trabajo en Girona y yo ese mismo año acabé mi carrera de Económicas. Tenía oferta de Melilla y de Austria, pero durante el verano me salió trabajo en una caja de ahorros, así que entre la buena oferta de empleo y lo poco que me quedaba de baloncesto decidí retirarme o más bien jugar a nivel amateur, con dos años en Segunda".

Actualmente es socio de un despacho de economistas (asesoría fiscal, contable, laboral), correduría de seguros y a partir de enero de 2013, también asesorará con derechos de imagen de deportistas y artistas. Pero la pasión por el baloncesto sigue ahí: la pasada campaña dirigió al infantil del Sant Josep de Girona.

Con el equipo infantil que dirigió la pasada campaña.

"Intento mantener contacto con el mayor número de ex compañeros de vestuario (Ferrán López, Francesc Solana, Ricardo Aldrey, Marvin Alexander, Brooks Barnhard, Diego Pérez, José Ramón Esmoris, Carlos Gil, Deon Thomas, Iban Perez, Rowan Barret y me gustaría saber más de otros que tengo manera de encontrarlos). Al fin y al cabo compartir diez meses de competición más de cinco horas cada día es mucho con una vida tan corta", reflexiona.

Tiene 38 años. Está casado desde hace doce años y tiene dos hijos.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Todd Fuller: Un 'cerebrito' enamorado de España

Primeros partidos con el Gijón, en el 2001, defendido por Bramlett y Ramos (Lleida).

Pocos jugadores han respondido con tanta rapidez y amabilidad a mi cuestionario como Todd Fuller. Suele pasar, pero el tipo se quedó bastante prendado del tiempo (bastante largo y variado) que pasó en España.

Sobre Fuller he encontrado distintas referencias sobre su estatura: de 2,08 a 2,11. Da igual. Era el típico americano grande, blanco, intimidador, aunque algo limitado técnicamente. Las expectativas sobre su carrera fueron tan grandes que en el draft de 1996 fue elegido en el número 11 por los Golden State Warriors por delante de gente como Peja Stojakovic, Kobe Bryant o Steve Nash. Ya se sabe que en Oakland no suelen acertar demasiado con esto: le dieron un par de años y después salió rumbo a Utah, Charlotte y Miami. Cinco temporadas de NBA de 225 partidos de protagonismo decreciente (3,7 puntos y 3,1 rebotes en 11 minutos).

Con el Joventut, en el 2002.
El salto natural era Europa, en el 2001, donde su trayectoria fue similar: de más a menos. Sustituyó a Corey Louis (del que ya hablamos aquí) como intento de revulsivo en el Gijón y la temporada siguiente hizo un par de sustituciones en Joventut y Manresa. No tuvo mucho peso en la ACB, como se ve, totalizando 11,6 puntos y 5,8 rebotes en 28 partidos. Había que bajar otro escalón.

En la LEB sí pudo imponer mucho mejor su corpachón, aunque no de forma dominante. Le tuvieron en Tarragona y en el Rosalía de Brad Oleson. Concluyó su carrera entre Grecia y Australia en el 2007.

Se ve que Fuller aprovechó el tiempo cuando no estaba en una pista. En su etapa en North Carolina State llegó a ser elegido estudiante-jugador del año y se graduó con 'cum laude' en Matemáticas Aplicadas. Ahora está en un 'high school' de Charlotte enseñando matemáticas desde hace tres años y también, gracias que tiene la licencia de piloto, es asesor en el aeropuerto internacional de la ciudad (nombrado el mejor del mundo en el 2010). Tiene una hija de tres años con su mujer, Elizabeth.

En la actualidad.

Ya os digo, es todo un enamorado de España. "Disfruté mucho allí. Estuve bastante tiempo, por lo que España se convirtió en una segunda casa para mí después de North Carolina. Siempre tendrá un lugar especial en mi corazón. Estuve allí en verano del 2010, con mi mujer y mi hija, visitando amigos que vivían en Les Planes, cerca de Barcelona. El tiempo se me hizo corto. Estuvimos en Barcelona, Castedefells y Sitges. Me gustaría volver para más tiempo, quizás el próximo verano. La gente de allí es muy amigable y me encanta la comida, el clima templado, las playas y ciudades como Barcelona, Madrid y Málaga, aunque también disfruté de otras más pequeñas como Tarragona, Manresa y Santiago de Compostela", me escribe.

Muy tierno el tío, incluso con el clásico "mándame el link cuando salga".

jueves, 20 de septiembre de 2012

Joan Estany: Pívot, asesor fiscal y maratoniano



Tras terminar la maratón de Barcelona en el 2010.
Joan Estany solamente jugó una temporada en ACB. Era un ala-pívot catalán de 2,02 bastante fijo en la Primera División que probó fortuna en el Gran Canaria de la máxima categoría en la 89-90. Su papel como sustituto de Tom Scheffler y Greg Stewart no llamó demasiado la atención (aunque sus ratios en 12 minutos son bastante buenos, 5,5 puntos y 1,9 rebotes) y decidió volver a un escalón más abajo.

Gigantes publicó en la temporada 89-90 un coleccionable
sobre la actuación individual de los jugadores.
Aquí tenéis lo que dicen de Joan Estany
Donde más tiempo permaneció fue en el Prohaci de Mallorca. Su experiencia de entonces nos hace recordar que siempre ha habido épocas de desapariciones de clubs, como fue el caso y como ocurre ahora. En 1993 el equipo se disolvió y jugadores como Estany tuvieron que buscarse la vida en otros lados en plena campaña. Él fue al Askatuak, que sería su último equipo, pese a que solamente tenía 28 años. Decidió operarse de unas rodillas que le estaban dando muchos problemas y replantearse la vida. Dura decisión.

"Tuve suerte. Ahora soy asesor fiscal en Calella (Barcelona), el retirarme con 28 años me permitió formarme en este sector. A veces pienso que si me hubiera retirado con 35 qué hubiera pasado, el acceder a la formación o al mercado laboral es muchísimo más complicado", reflexiona, mirando atrás.

Según cuenta, su vinculación al baloncesto continúa gracias a sus hijos "y solamente juego algún partidillo muy esporádicamente". Sin embargo, afirma, le sigue gustando el deporte en general y "sobre todo el de larga distancia, por lo que he hecho alguna maratón y algún triatlón de larga distancia que los “pijos” llaman Ironman", bromea.

"Lo más que me ha aportado los años pasados como jugador de baloncesto, a parte de algunos recuerdos imborrables, son la gente con la que van coincidiendo y los amigos que vas dejando y que en la actualidad están repartidos por todo el país", destaca.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Lemone Lampley: El '5' que hacía falta en Badalona


Machacando en la ida de la final
de la Copa Korac del 90.
Ayer me sucedió algo muy especial con este blog. Después de recibir la petición de un lector, me puse a indagar en qué había sido de Lemone Lampley. No estuvo fácil encontrarle, aunque finalmente lo hice y hasta pude mandarle un e-mail. Trabaja para la universidad de DePaul, en la que se formó, dentro del departamento de deportes. También es un miembro activo de la comunidad religiosa de Chicago, su ciudad de nacimiento. Tiene 48 años.

Lampley, vaya por delante para que los jóvenes se ubiquen, estuvo tres años en la ACB en tres equipos distintos: 87-88 CAI Zaragoza, 88-89 Tenerife y 89-90 Joventut. Su juego se caracterizó por una gran espectacularidad. De 2,07, era fuerte y fibroso, de un gran salto, con un imán para los rebotes y los tapones y un buen arsenal de recursos ofensivos. Intentaba no alejarse mucho del aro, su territorio natural. Su mayor éxito fue la Copa Korac ganada en Badalona la última de las tres temporadas al Scavolini de Pésaro de Sergio Scariolo. Fue pieza clave: los verdinegros, que tenían un enorme grupo de nacionales, llevaban tiempo buscando el complemento perfecto para el siempre cumplidor Reggie Johnson y no acababan de dar en el clavo (Joe Meriweather, Earl Jones, Winfred King...).

Sigo con mi historia. A mi e-mail --en el que intercala algunas palabras en español y en italiano-- me respondió muy rápido.
Suspensión en la vuelta.


"Tengo grandes recuerdos de España, pero obviamente el mejor fue ganar la Copa Korac con el Joventut Badalona con Jordi Villacampa, Jose Montero, Rafa Jofresa y Reggie Johnson en la temporada 89-90.
Ahora soy 'assistant director' en el departamento de deportes de la Universidad de DePaul, en la que jugué de 1982 a 1986.
Tengo tres hijos, Tatiana (19) Elise (17) e Lemone II (11 años). Todavía sigo casado con mi mujer (Angela) desde hace 22 años.
Dile a Jordi Villacampa que me encantaría volar pronto de nuevo a Badalona con mi mujer para ser recordado como antiguo jugador.
Gracias".

Contacté con Jordi vía Twitter y le hice llegar la dirección de Lemone. Ambos intercambiaron algunos correos en poco tiempo y el actual presidente del Joventut colgó esta foto actual que Lemone le había enviado con su familia en plan adivinanza para sus seguidores:




Algunos acertaron y otros no. En un tweet posterior, Villacampa resolvía el 'misterio': "Es Lemone Lampley! Esta trabajando en la universidad de DePaul en el departamento de deportes, esta fantastico. Y me dice con ganas de venir".

Me ha encantado hacer de nexo de unión entre dos viejos guerreros que seguro que llevaban muchos años sin tener contacto. Quizás algún día Lemone vuelva a Badalona, aunque se encontrará con un pabellón distinto y un equipo que, si bien sigue siendo un histórico, cada vez tiene más difícil aspirar a los títulos nacionales y europeos.

Deteniéndonos en aquella final a doble partido, el Joventut ganó los dos, 98-99 en Pesaro y 96-86 en Badalona. En el primero, Lampley sumó 21 puntos y 10 rebotes (40') y en el segundo, 17 y 10 (31'). Como se puede apreciar, muy importante ante el rocoso dúo de pívots italianos formado por Ario Costa y Walter Magnifico.

A nivel numérico en la Liga ACB, Lampley totalizó 120 partidos en aquellos tres años, con 19 puntos, 7,6 rebotes y 2,1 tapones en 36 minutos en pista.

Es raro que, con 25 años, no volviese a jugar en España. Entonces los italianos pagaban mucho (Siena, del 90 al 93 y Triste, en la 93-94). Su último equipo en Europa fue el Paok de Salónica en la 94-95.

Os dejo para el final una espectacular foto suya con el CAI, taponando a Joan Pagés. Sé que a los maños les gustan estas cosas.

Foto: Gigantes del Basket.

martes, 18 de septiembre de 2012

Alain Digbeu: El nuevo (y fallido) prototipo exterior

Qué muelles tiene este tío, debía pensar Messina.
Hace no mucho hablé de Xavi Fernández y solté mi teoría de que fue un jugador de otro tiempo distinto al que le correspondía, que le pilló justo la transición hacia unos aleros mucho más atléticos y de menos finura. Uno de los jugadores que ocupó su puesto en el Barcelona fue Alain Digbeu. Ahí va otra teoría: si Xavi era el 'viejo jugador' de los 80, Digbeu era el 'nuevo', el siglo XXI. Esta idea tiene dos lagunas, claro: sigue habiendo gente en la que la calidad pesa sobre el físico, como Juan Carlos Navarro, y Digbeu no acabó de triunfar, de ser un jugador dominante. Y eso que lo tenía todo.

Es de los pocos casos --quizás el único-- de jugador que ha vestido las camisetas de los tres 'grandes' históricos del baloncesto español: Barcelona (99-2002), Real Madrid (2002-03) y Joventut (2003-04). Además, estuvo un par de etapas en el Alicante (2004-06 y 2007-08). Eso nos da un total de 230 partidos en la ACB con 7,1 puntos por partido en 19 minutos.

Digámoslo claramente: se esperaba más de él. Parecía que su destino era la NBA (número 50 del draft del 97 por los Hawks), con un estilo 'muy de allí': grandes saltos, explosividad en los dos lados de la cancha, un tiro exterior irregular, aunque pasable... Con 1,98 estaba a medio camino entre el '2' y el '3'.

Sus tres años en el Barça sí estuvieron jalonados de buenas actuaciones y algunos títulos como el doblete 'made in Pau' del 2001, pero en general daba esa sensación de que podía hacer mucho más con las condiciones que tenía. Era un jugador disperso, capaz de anotar en racha de forma imparable en un momento dado y luego pasar totalmente inadvertido.

En el 2002 no renovó por los azulgranas y el Madrid le reclamó. Y ya se sabe lo que pasó aquella temporada: ignominiosamente, no se metió ni en los 'playoffs' y hubo 'limpia' general. En la siguiente, con el Joventut, logró su mejor temporada en anotación --la única en la que superó, por muy poco, los 10 puntos de promedio--, pero su físico iba perdiendo facultades inevitablemente. En Alicante no le recuerdan con especial entusiasmo y eso que llegaba como fichaje estrella.

Cuando se le contacta, lo principal que dice es que "la Liga ACB es la mejor de Europa y durante mi etapa en el Barça tuve la suerte de jugar con los mejores jugadores y grandes hombres (Aito García Reneses, Nacho Rodríguez, Roberto Dueñas, Rodrigo de la Fuente, Juanca Navarro, Pau Gasol, Saras, Arturas Karnisovas...)".
En la actualidad con su mujer, Burcu Ozcan.

Dejó de jugar en el 2001, en el Estrasburgo de su país, y ahora vive entre Lyon y Estambul. Su mujer es turca. "Estoy estudiando turco y también estoy intentando sacarme el título de entrenador. Me gustaría algún día dirigir a un gran club", afirma.

Como vídeo final de lo que pudo ser y no fue está este reportaje de la televisión francesa cuando tenía 17 años. Brutal.



lunes, 17 de septiembre de 2012

David Sala: El base de la 'depre'



En uno de los tres únicos partidos que disputó en su segunda etapa en el Baskonia (Gigantes del Basket).
Más de uno me habéis pedido que hable sobre David Sala. ¿Por qué? Os lo preguntaréis aquellos a quien el nombre no os diga nada. El suyo fue un caso creo que único en el baloncesto profesional español. Lo sucedido con él en Vitoria en los últimos meses de 1995 marcó indudablemente su carrera, concluida prematuramente pese a lo pujante que fue en una época. Vamos a revivirlo, aunque sea un tema amargo y delicado.

Sala era un base muy rápido, con grandes cualidades sobre todo ofensivas. Salido de la cantera del Sant Gabriel, fue captado a los 17 años por el entonces denominado Taugrés, con el que debutó en la ACB en la temporada 89-90. Entre esa campaña y las dos siguientes totalizó 56 partidos, aunque poco protagonismo. Era la larga etapa en la que Pablo Laso era el dueño y señor de la batuta en el Baskonia. Lo mejor era buscarse la vida lejos para cualquier competencia.

En León, su mejor época.
Lo hizo, y muy bien. Llegó al León en 1992 y fue una de las claves para que el Elosúa fuese una de las sensaciones del campeonato. Bajo las órdenes de Gustavo Aranzana estuvo las tres siguientes campañas con tanto acierto que llegó a ser reclamado por la selección nacional de Lolo Sainz para partidos del Preeuropeo.

Era el momento de regresar a Vitoria, ya convertido en uno de los grandes bases de la competición y a una edad perfecta, 25 años. En la temporada 95-96, Manel Comas le eligió para sustituir a Laso, que se acababa de marchar al Real Madrid. El Taugrés pagó 15 millones de pesetas (90.000 euros de los de ahora) para recuperarle. Una apuesta en serio.

Sin embargo, fue un sueño que se convirtió en pesadilla. Al mes de competición, con solo tres partidos jugados, Sala se mostraba extremadamente triste, insatisfecho con sus actuaciones, agobiado por la presión, desconfiado de todo, incluyendo sus propios compañeros. En esas protagonizó un auténtico 'bombazo': tras un partido en Manresa, y con el apoyo de sus padres, se ausentó de la concentración del equipo, que debía jugar el día siguiente en Badalona. Acudió a un médico de la Seguridad Social, que le dio la baja por depresión a la vista de sus síntomas.

Todos hemos conocido a personas que han sufrido esa enfermedad. Incluso algunos de los que leéis esto la habréis padecido. La opinión general es que, hasta que no se vive, no se sabe lo que es. Sin embargo, Josean Querejeta, el presidente del Baskonia, no creyó el diagnóstico e impulsó la apertura de un expediente disciplinario con el objetivo de rescindir el contrato que unía a ambas partes por tres temporadas. "Su presión va directamente unida a su salario. Si ha caído ahora, ¿qué puede ocurrir cuando lleguen, por ejemplo, los playoffs?", decía Querejeta entonces.

Comprando una entrada. El Taugrés
le retiró su pase (Gigantes).
Se abrió un desagradable tira y afloja entre el club y el agente del jugador, Arturo Ortega. Sala fue apartado del equipo y sancionado con 1,3 millones de pesetas (unos 7.000 euros) por el club y hasta se le retiraron los pases para poder entrar en el pabellón vitoriano mientras recurría ante la ABP. Tuvo que pasar por taquilla para poder ver a sus compañeros.

El 'caso Sala' provocó un profundo debate. Fueron unos meses complicados hasta que finalmente se llegó a un acuerdo entre las partes para romper el contrato. El Tau fichó a Jordi Millera en su lugar y ascendió al puesto de base titular a Ferrán López.

No jugó más aquella campaña y se dudó seriamente de que volviera a hacerlo en su vida. Pero sí regresó a las pistas la siguiente temporada, con pocos minutos y no mucho acierto en el Girona. Sin embargo, en Granada y a las órdenes de Pedro Martínez, en la 97-98, sí recuperó el rol de titular y dio destellos de que podía volver a ser el que era. En otro giro, su carrera volvió a truncarse en la complicada 98-99: el Granada descendió y él volvió a ser segundo base. Tenía 28 años y estaba tan cansado de baloncesto que se retiró.

¿Qué ha sido de él todos estos años? Su principal ocupación es la de regentar un Pans and Company en L'Hospitalet. Le envié un mensaje, pero no me ha respondido. Sin embargo, he encontrado una buena entrevista que le hicieron en una web sobre baloncesto en el Bajo Llobregat. Podéis leerla entera aquí, pero os extraigo algunas frases, las más interesantes y relacionadas con lo que os he contado:

Foto en su perfil de Facebook.
"Es duro ser profesional porque viajas mucho, hay mucha presión, entrenas mañana y tarde, además estás un año en una ciudad, otro año en otra ciudad, te lo tomas como si fuera un trabajo. También lo que pasa es que la gente lo ve sólo como un deporte, pero lleva otras cosas en medio que no se ven desde fuera".


"Dentro de lo que es el equipo existen grupos de 2, 3, 4 jugadores que van por su lado, porque es que al final es un tema profesional y depende de cómo juegues te estás asegurando tu futuro. Desde fuera realmente no se ve lo que hay dentro, es decir que cada uno va lo suyo y si tiene que pisar al de al lado lo pisa como en cualquier empresa. Además al entrenar cada día hay muchos roces, discusiones, problemas, así que con unos te llevas bien y con otros no tanto. Los americanos van al margen, algunos se integran pero la mayoría no, vienen a los partidos, los entrenos, pero casi ni los conoces".

(Preguntado si hay un antes y un después en su carrera del 'caso Sala'). "Deportivamente me hizo mucho daño porque me truncó, pero no he querido mirar al pasado porque no sirve para nada, sólo para hacerte daño. En Granada creo que jugué a un nivel similar al de León. Fue un año malo pero también se aprende".

"¿Por qué dejé de jugar? Estaba un poco cansado. La última temporada estuve en Granada y el equipo descendió de categoría y realmente no me compensaba mucho tener que ir a la LEB, tenía un año más de contrato y no nos pusimos de acuerdo hasta empezada la Liga y como no tenía equipo para irme a dar vueltas por ahí por poco dinero y estando casado con una hija, decidimos volver a casa y empezar otro tipo de vida".

domingo, 16 de septiembre de 2012

Eduardo Argos: El placer de ayudar en casa

El clásico "antes"...
¿Hay algo mejor para un chico joven que debutar en ACB en el equipo de su ciudad? Sí: contribuir, siendo apenas un crío, en la permanencia del equipo. Eduardo Argos no es que tuviese una carrera ACB rimbombante, pero los once partidos que disputó con el Cantabria Lobos (uno en la 98-99 y, sobre todo, diez en la 2000-01) seguro que los disfrutó al máximo.

Argos era un base 'de la casa', más bien pequeñito (1,80). El 11 de abril de 1999 vivió el clásico 'estreno del junior en Vitoria', tres minutos con el partido decidido en los que pudo sacar un par de faltas y anotar cuatro tiros libres. Lo importante llegaría año y pico después.

Él siguió jugando en el filial, progresando. No había cumplido los 20 aún. Pero en la temporada 2000-01 hubo una serie de problemas internos en el Cantabria Lobos, un club bastante recordado por lo explosivo de su presidente, Ciriaco Díaz. La escasez presupuestaria obligó a echar mano de varios jóvenes para completar la plantilla. Uno de ellos era Alberto Miguel y otro, Argos.
...y "ahora".

Miguel, ya lo sabemos, fue una irrupción refrescante. Bajo la dirección de Dani García, Argos se limitó más a dar algún descanso al base titular, Joaquín Ruiz Lorente. Con un equipo bastante flojo, y en unas circunstancias al parecer muy difíciles, la entrega de los chicos y el tremendo apoyo de público que hubo siempre en Torrelavega obraron el milagro de la permanencia.

Nuestro protagonista no volvió a jugar en ACB, aunque no se movió de Cantabria en los años siguientes, jugando en Primera, EBA y LEB Bronce hasta el 2008 con equipos de la zona.

Desde luego, la cosa no estaba pensada para hacerse rico con el baloncesto. Desde hace cuatro años trabaja en Madrid como ingeniero, la carrera que iba estudiando mientras jugaba. Se ha desvinculado del baloncesto, aunque sigue jugando algunas pachangas con los amigos, cuenta.

"Mi etapa ACB fue muy corta y fugaz, compaginando categorías inferiores con el primer equipo, y disputando una temporada completa en plantilla (pocos minutos pero mucho curro en entrenos), en la que nadie daba nada por nosotros y conseguimos salvar la categoría", recuerda. Y saca a colación una anécdota: "de ese año todo el mundo recuerda una canasta que hice con bastante suerte, anotando al final del tercer cuarto desde el tiro libre contrario, y ganando ese partido (segundo partido de liga contra Girona, tras perder en Málaga el primero por casi 40 puntos)".

sábado, 15 de septiembre de 2012

Marvin Alexander: Un 'enganchado' a España que quiere ser granjero

Ya en Granada en sus años de LEB.

Muchos americanos llegan a España para jugar un puñado de partidos y se enamoran. Su prioridad pasa a ser estar en nuestro país, sea en la liga que sea. Es muy significativo el caso de Marvin Alexander, que apenas dejó de estar en alguna competición de aquí, a distintos niveles.

Alexander, el típico '4' de 2,03 que fue sustituyendo, con el tiempo, la velocidad por la inteligencia y la corpulencia, atesora también una estadística curiosa: disputó cuatro temporadas en la Liga ACB, aunque ninguna de ellas la completó. Durante una época importante de su trayectoria tuvo problemas físicos que le impidieron tener más continuidad.

Su nombre está sobre todo asociado al de Girona. El Valvi le trajo en la temporada 89-90, pero le sustituyó por lesión por George Johnson. El año siguiente intentó recuperar tono en Primera B en Santa Coloma. Tras un tiempo en Francia, el club gerundense volvió a confiar en él para la 92-93, pero en febrero volvió a lesionarse y entró por él Keith Robinson. Aún así, continuó en la 93-94, que tampoco pudo concluir, siendo suplido por Shaun Vandiver en enero.

Su único equipo ACB fuera de Girona fue el Caja San Fernando, pero tampoco en Sevilla logró completar el curso 95-96. Richard Scott entró por él. En total, 10, 26, 13 y 13 partidos con unos decentes 14,2 puntos y 6,6 rebotes.

Se convirtió entonces en un americano de referencia en la LEB: Pineda, Tenerife, Murcia, Granada y Manresa (LEB) y Gramanet y Algeciras (LEB2). Tenía 37 años cuando concluyó su carrera en este último equipo en la temporada 2002-03.

En la actualidad.
Ya con la doble nacionalidad, no paró ahí la cosa. Regresó a Cataluña, donde se sacó el título de entrenador y colaboró trabajando con niños con el club de Barberá, donde llegó a regresar a las pistas en la Primera Catalana. Solobasket lo recogió aquí en el 2006.

 "Pasé un tiempo maravilloso en España. La gente, la comida y la cultura eran estupendas", recuerda. Ahora vive en el estado de Mississippi y, según cuenta, proyecta cambiar de profesión. "Pongo calefacciones y aires acondicionados, pero estoy intentando salir adelante con una granja y dedicarme a ello. Los beneficios son mayores. Para mí es como volver a mi infancia, cuando mi abuelo era un pequeño granjero. Voy a criar cerdos, gansos y pollos y también a sembrar patatas, maíz, sandías, etcétera"...

Ahí queda eso.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Alberto Abalde: Otro creador de una estirpe


Lanzando en suspensión en A Malata.
Hace no mucho hablé aquí de Félix de la Fuente, un jugador 'ochentero' que es padre de chico y chica que llegaron más o menos a la élite. Alberto Abalde va por el mismo camino: fue 'santo y seña' durante una época en el baloncesto gallego y más concretamente en el OAR Ferrol y ahora, tras ver debutar entre las mejores a su hija Tamara, cuida con mimo a Alberto, internacional en categorías inferiores y una de las grandes promesas del Joventut.

Los genes son los genes. Alberto Abalde 'padre' era un alero de 2,01 muy de la época: todo corazón, no exento de calidad, y que se adaptaba a lo que le pedía el entrenador, que podía ser también ayudar bajo los tableros. Acumular 154 partidos en la ACB a lo largo de cinco temporadas no es sencillo (todas en el mismo club), aunque esos 4,6 puntos y 1,9 rebotes en 19 minutos no sean de relumbrón. En aquel ecosistema, la anotación corría a cargo de Manolito Aller y el trabajo interior recaía en Anicet Lavodrama. Fede Ramiro o Ricardo Aldrey dirigían el cotarro. Alrededor de ellos se formó un equipo sólido que se manejó bien en la zona media-baja de la clasificación. Si queréis leer más sobre aquella aventura ferrolana, os remito a un artículo que hace no mucho me sacó ACB.com aquí.
En la actualidad. Trabaja en un banco.

Abalde procedía del Obradoiro. Es la demostración de lo bien que trabajaba la cantera el OAR, que captaba a los mejores de su comunidad autónoma. De hecho, él no es de Ferrol, sino de Vigo, donde vive actualmente. "Llevo una vida normal en familia, desarrollo una actividad profesional en el sector bancario tan denostado actualmente, y tengo un negocio relacionado con el turismo con mi esposa. Además, he seguido en contacto con el basket y ya hace años que saqué el titulo de entrenador superior y entreno y formo jugadores jóvenes, actualmente en el junior del Marin Peixegalego", me escribe con enorme amabilidad.

Tamara Abalde.
Su relación con el basket también es cuidar al máximo la carrera de sus hijos. Tamara Abalde --a la que, por cierto, y poniéndonos algo machistas, muchos consideran la baloncestista española más guapa-- completó su formación en USA y ha sido internacional y jugado en varios equipos de la Liga Femenina, aunque desde hace un año se apuntó a la tendencia migratoria de las 'cracks' nacionales y ahora está en el Basket Landes francés. Tiene 23 años, mide 1,90 y es ala-pívot. Alberto, como he señalado antes, fue captado por la Penya y tiene muy buena pinta con su 1,99 jugando de escolta y sus 16 años.

Alberto Abalde hijo.
Siempre suelo preguntar a los jugadores qué recuerdo les queda de su época como profesionales. Abalde me ofrece una reflexión que muchos compartimos como respuesta: "Sobre todo había más compromiso, identificación por parte de todos los jugadores hacia sus clubes. Antes jugadores como Chichi Creus, Epi, Corbalán, Fernando Martin o Manolo Aller, Mico Saldaña, Miguel Loureiro, Anicet Lavodrama y yo mismo demostrábamos cada domingo un cariño hacia los colores que ahora con la globalizaciòn no se da. Antes todo era mas romántico. Recuerdo además los viajes y la tremenda camaradería que había incluso con los rivales, pero supongo que esto engloba a toda la sociedad. No obstante, el baloncesto ha mejorado muchisimo y ahora el nivel es muy superior. Más alto, más rapido, más fuerte. En suma, más talento individual, no táctico. En fin, los cuentos del abuelo cebolleta, jajaja".