jueves, 20 de septiembre de 2012

Joan Estany: Pívot, asesor fiscal y maratoniano



Tras terminar la maratón de Barcelona en el 2010.
Joan Estany solamente jugó una temporada en ACB. Era un ala-pívot catalán de 2,02 bastante fijo en la Primera División que probó fortuna en el Gran Canaria de la máxima categoría en la 89-90. Su papel como sustituto de Tom Scheffler y Greg Stewart no llamó demasiado la atención (aunque sus ratios en 12 minutos son bastante buenos, 5,5 puntos y 1,9 rebotes) y decidió volver a un escalón más abajo.

Gigantes publicó en la temporada 89-90 un coleccionable
sobre la actuación individual de los jugadores.
Aquí tenéis lo que dicen de Joan Estany
Donde más tiempo permaneció fue en el Prohaci de Mallorca. Su experiencia de entonces nos hace recordar que siempre ha habido épocas de desapariciones de clubs, como fue el caso y como ocurre ahora. En 1993 el equipo se disolvió y jugadores como Estany tuvieron que buscarse la vida en otros lados en plena campaña. Él fue al Askatuak, que sería su último equipo, pese a que solamente tenía 28 años. Decidió operarse de unas rodillas que le estaban dando muchos problemas y replantearse la vida. Dura decisión.

"Tuve suerte. Ahora soy asesor fiscal en Calella (Barcelona), el retirarme con 28 años me permitió formarme en este sector. A veces pienso que si me hubiera retirado con 35 qué hubiera pasado, el acceder a la formación o al mercado laboral es muchísimo más complicado", reflexiona, mirando atrás.

Según cuenta, su vinculación al baloncesto continúa gracias a sus hijos "y solamente juego algún partidillo muy esporádicamente". Sin embargo, afirma, le sigue gustando el deporte en general y "sobre todo el de larga distancia, por lo que he hecho alguna maratón y algún triatlón de larga distancia que los “pijos” llaman Ironman", bromea.

"Lo más que me ha aportado los años pasados como jugador de baloncesto, a parte de algunos recuerdos imborrables, son la gente con la que van coincidiendo y los amigos que vas dejando y que en la actualidad están repartidos por todo el país", destaca.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Lemone Lampley: El '5' que hacía falta en Badalona


Machacando en la ida de la final
de la Copa Korac del 90.
Ayer me sucedió algo muy especial con este blog. Después de recibir la petición de un lector, me puse a indagar en qué había sido de Lemone Lampley. No estuvo fácil encontrarle, aunque finalmente lo hice y hasta pude mandarle un e-mail. Trabaja para la universidad de DePaul, en la que se formó, dentro del departamento de deportes. También es un miembro activo de la comunidad religiosa de Chicago, su ciudad de nacimiento. Tiene 48 años.

Lampley, vaya por delante para que los jóvenes se ubiquen, estuvo tres años en la ACB en tres equipos distintos: 87-88 CAI Zaragoza, 88-89 Tenerife y 89-90 Joventut. Su juego se caracterizó por una gran espectacularidad. De 2,07, era fuerte y fibroso, de un gran salto, con un imán para los rebotes y los tapones y un buen arsenal de recursos ofensivos. Intentaba no alejarse mucho del aro, su territorio natural. Su mayor éxito fue la Copa Korac ganada en Badalona la última de las tres temporadas al Scavolini de Pésaro de Sergio Scariolo. Fue pieza clave: los verdinegros, que tenían un enorme grupo de nacionales, llevaban tiempo buscando el complemento perfecto para el siempre cumplidor Reggie Johnson y no acababan de dar en el clavo (Joe Meriweather, Earl Jones, Winfred King...).

Sigo con mi historia. A mi e-mail --en el que intercala algunas palabras en español y en italiano-- me respondió muy rápido.
Suspensión en la vuelta.


"Tengo grandes recuerdos de España, pero obviamente el mejor fue ganar la Copa Korac con el Joventut Badalona con Jordi Villacampa, Jose Montero, Rafa Jofresa y Reggie Johnson en la temporada 89-90.
Ahora soy 'assistant director' en el departamento de deportes de la Universidad de DePaul, en la que jugué de 1982 a 1986.
Tengo tres hijos, Tatiana (19) Elise (17) e Lemone II (11 años). Todavía sigo casado con mi mujer (Angela) desde hace 22 años.
Dile a Jordi Villacampa que me encantaría volar pronto de nuevo a Badalona con mi mujer para ser recordado como antiguo jugador.
Gracias".

Contacté con Jordi vía Twitter y le hice llegar la dirección de Lemone. Ambos intercambiaron algunos correos en poco tiempo y el actual presidente del Joventut colgó esta foto actual que Lemone le había enviado con su familia en plan adivinanza para sus seguidores:




Algunos acertaron y otros no. En un tweet posterior, Villacampa resolvía el 'misterio': "Es Lemone Lampley! Esta trabajando en la universidad de DePaul en el departamento de deportes, esta fantastico. Y me dice con ganas de venir".

Me ha encantado hacer de nexo de unión entre dos viejos guerreros que seguro que llevaban muchos años sin tener contacto. Quizás algún día Lemone vuelva a Badalona, aunque se encontrará con un pabellón distinto y un equipo que, si bien sigue siendo un histórico, cada vez tiene más difícil aspirar a los títulos nacionales y europeos.

Deteniéndonos en aquella final a doble partido, el Joventut ganó los dos, 98-99 en Pesaro y 96-86 en Badalona. En el primero, Lampley sumó 21 puntos y 10 rebotes (40') y en el segundo, 17 y 10 (31'). Como se puede apreciar, muy importante ante el rocoso dúo de pívots italianos formado por Ario Costa y Walter Magnifico.

A nivel numérico en la Liga ACB, Lampley totalizó 120 partidos en aquellos tres años, con 19 puntos, 7,6 rebotes y 2,1 tapones en 36 minutos en pista.

Es raro que, con 25 años, no volviese a jugar en España. Entonces los italianos pagaban mucho (Siena, del 90 al 93 y Triste, en la 93-94). Su último equipo en Europa fue el Paok de Salónica en la 94-95.

Os dejo para el final una espectacular foto suya con el CAI, taponando a Joan Pagés. Sé que a los maños les gustan estas cosas.

Foto: Gigantes del Basket.

martes, 18 de septiembre de 2012

Alain Digbeu: El nuevo (y fallido) prototipo exterior

Qué muelles tiene este tío, debía pensar Messina.
Hace no mucho hablé de Xavi Fernández y solté mi teoría de que fue un jugador de otro tiempo distinto al que le correspondía, que le pilló justo la transición hacia unos aleros mucho más atléticos y de menos finura. Uno de los jugadores que ocupó su puesto en el Barcelona fue Alain Digbeu. Ahí va otra teoría: si Xavi era el 'viejo jugador' de los 80, Digbeu era el 'nuevo', el siglo XXI. Esta idea tiene dos lagunas, claro: sigue habiendo gente en la que la calidad pesa sobre el físico, como Juan Carlos Navarro, y Digbeu no acabó de triunfar, de ser un jugador dominante. Y eso que lo tenía todo.

Es de los pocos casos --quizás el único-- de jugador que ha vestido las camisetas de los tres 'grandes' históricos del baloncesto español: Barcelona (99-2002), Real Madrid (2002-03) y Joventut (2003-04). Además, estuvo un par de etapas en el Alicante (2004-06 y 2007-08). Eso nos da un total de 230 partidos en la ACB con 7,1 puntos por partido en 19 minutos.

Digámoslo claramente: se esperaba más de él. Parecía que su destino era la NBA (número 50 del draft del 97 por los Hawks), con un estilo 'muy de allí': grandes saltos, explosividad en los dos lados de la cancha, un tiro exterior irregular, aunque pasable... Con 1,98 estaba a medio camino entre el '2' y el '3'.

Sus tres años en el Barça sí estuvieron jalonados de buenas actuaciones y algunos títulos como el doblete 'made in Pau' del 2001, pero en general daba esa sensación de que podía hacer mucho más con las condiciones que tenía. Era un jugador disperso, capaz de anotar en racha de forma imparable en un momento dado y luego pasar totalmente inadvertido.

En el 2002 no renovó por los azulgranas y el Madrid le reclamó. Y ya se sabe lo que pasó aquella temporada: ignominiosamente, no se metió ni en los 'playoffs' y hubo 'limpia' general. En la siguiente, con el Joventut, logró su mejor temporada en anotación --la única en la que superó, por muy poco, los 10 puntos de promedio--, pero su físico iba perdiendo facultades inevitablemente. En Alicante no le recuerdan con especial entusiasmo y eso que llegaba como fichaje estrella.

Cuando se le contacta, lo principal que dice es que "la Liga ACB es la mejor de Europa y durante mi etapa en el Barça tuve la suerte de jugar con los mejores jugadores y grandes hombres (Aito García Reneses, Nacho Rodríguez, Roberto Dueñas, Rodrigo de la Fuente, Juanca Navarro, Pau Gasol, Saras, Arturas Karnisovas...)".
En la actualidad con su mujer, Burcu Ozcan.

Dejó de jugar en el 2001, en el Estrasburgo de su país, y ahora vive entre Lyon y Estambul. Su mujer es turca. "Estoy estudiando turco y también estoy intentando sacarme el título de entrenador. Me gustaría algún día dirigir a un gran club", afirma.

Como vídeo final de lo que pudo ser y no fue está este reportaje de la televisión francesa cuando tenía 17 años. Brutal.



lunes, 17 de septiembre de 2012

David Sala: El base de la 'depre'



En uno de los tres únicos partidos que disputó en su segunda etapa en el Baskonia (Gigantes del Basket).
Más de uno me habéis pedido que hable sobre David Sala. ¿Por qué? Os lo preguntaréis aquellos a quien el nombre no os diga nada. El suyo fue un caso creo que único en el baloncesto profesional español. Lo sucedido con él en Vitoria en los últimos meses de 1995 marcó indudablemente su carrera, concluida prematuramente pese a lo pujante que fue en una época. Vamos a revivirlo, aunque sea un tema amargo y delicado.

Sala era un base muy rápido, con grandes cualidades sobre todo ofensivas. Salido de la cantera del Sant Gabriel, fue captado a los 17 años por el entonces denominado Taugrés, con el que debutó en la ACB en la temporada 89-90. Entre esa campaña y las dos siguientes totalizó 56 partidos, aunque poco protagonismo. Era la larga etapa en la que Pablo Laso era el dueño y señor de la batuta en el Baskonia. Lo mejor era buscarse la vida lejos para cualquier competencia.

En León, su mejor época.
Lo hizo, y muy bien. Llegó al León en 1992 y fue una de las claves para que el Elosúa fuese una de las sensaciones del campeonato. Bajo las órdenes de Gustavo Aranzana estuvo las tres siguientes campañas con tanto acierto que llegó a ser reclamado por la selección nacional de Lolo Sainz para partidos del Preeuropeo.

Era el momento de regresar a Vitoria, ya convertido en uno de los grandes bases de la competición y a una edad perfecta, 25 años. En la temporada 95-96, Manel Comas le eligió para sustituir a Laso, que se acababa de marchar al Real Madrid. El Taugrés pagó 15 millones de pesetas (90.000 euros de los de ahora) para recuperarle. Una apuesta en serio.

Sin embargo, fue un sueño que se convirtió en pesadilla. Al mes de competición, con solo tres partidos jugados, Sala se mostraba extremadamente triste, insatisfecho con sus actuaciones, agobiado por la presión, desconfiado de todo, incluyendo sus propios compañeros. En esas protagonizó un auténtico 'bombazo': tras un partido en Manresa, y con el apoyo de sus padres, se ausentó de la concentración del equipo, que debía jugar el día siguiente en Badalona. Acudió a un médico de la Seguridad Social, que le dio la baja por depresión a la vista de sus síntomas.

Todos hemos conocido a personas que han sufrido esa enfermedad. Incluso algunos de los que leéis esto la habréis padecido. La opinión general es que, hasta que no se vive, no se sabe lo que es. Sin embargo, Josean Querejeta, el presidente del Baskonia, no creyó el diagnóstico e impulsó la apertura de un expediente disciplinario con el objetivo de rescindir el contrato que unía a ambas partes por tres temporadas. "Su presión va directamente unida a su salario. Si ha caído ahora, ¿qué puede ocurrir cuando lleguen, por ejemplo, los playoffs?", decía Querejeta entonces.

Comprando una entrada. El Taugrés
le retiró su pase (Gigantes).
Se abrió un desagradable tira y afloja entre el club y el agente del jugador, Arturo Ortega. Sala fue apartado del equipo y sancionado con 1,3 millones de pesetas (unos 7.000 euros) por el club y hasta se le retiraron los pases para poder entrar en el pabellón vitoriano mientras recurría ante la ABP. Tuvo que pasar por taquilla para poder ver a sus compañeros.

El 'caso Sala' provocó un profundo debate. Fueron unos meses complicados hasta que finalmente se llegó a un acuerdo entre las partes para romper el contrato. El Tau fichó a Jordi Millera en su lugar y ascendió al puesto de base titular a Ferrán López.

No jugó más aquella campaña y se dudó seriamente de que volviera a hacerlo en su vida. Pero sí regresó a las pistas la siguiente temporada, con pocos minutos y no mucho acierto en el Girona. Sin embargo, en Granada y a las órdenes de Pedro Martínez, en la 97-98, sí recuperó el rol de titular y dio destellos de que podía volver a ser el que era. En otro giro, su carrera volvió a truncarse en la complicada 98-99: el Granada descendió y él volvió a ser segundo base. Tenía 28 años y estaba tan cansado de baloncesto que se retiró.

¿Qué ha sido de él todos estos años? Su principal ocupación es la de regentar un Pans and Company en L'Hospitalet. Le envié un mensaje, pero no me ha respondido. Sin embargo, he encontrado una buena entrevista que le hicieron en una web sobre baloncesto en el Bajo Llobregat. Podéis leerla entera aquí, pero os extraigo algunas frases, las más interesantes y relacionadas con lo que os he contado:

Foto en su perfil de Facebook.
"Es duro ser profesional porque viajas mucho, hay mucha presión, entrenas mañana y tarde, además estás un año en una ciudad, otro año en otra ciudad, te lo tomas como si fuera un trabajo. También lo que pasa es que la gente lo ve sólo como un deporte, pero lleva otras cosas en medio que no se ven desde fuera".


"Dentro de lo que es el equipo existen grupos de 2, 3, 4 jugadores que van por su lado, porque es que al final es un tema profesional y depende de cómo juegues te estás asegurando tu futuro. Desde fuera realmente no se ve lo que hay dentro, es decir que cada uno va lo suyo y si tiene que pisar al de al lado lo pisa como en cualquier empresa. Además al entrenar cada día hay muchos roces, discusiones, problemas, así que con unos te llevas bien y con otros no tanto. Los americanos van al margen, algunos se integran pero la mayoría no, vienen a los partidos, los entrenos, pero casi ni los conoces".

(Preguntado si hay un antes y un después en su carrera del 'caso Sala'). "Deportivamente me hizo mucho daño porque me truncó, pero no he querido mirar al pasado porque no sirve para nada, sólo para hacerte daño. En Granada creo que jugué a un nivel similar al de León. Fue un año malo pero también se aprende".

"¿Por qué dejé de jugar? Estaba un poco cansado. La última temporada estuve en Granada y el equipo descendió de categoría y realmente no me compensaba mucho tener que ir a la LEB, tenía un año más de contrato y no nos pusimos de acuerdo hasta empezada la Liga y como no tenía equipo para irme a dar vueltas por ahí por poco dinero y estando casado con una hija, decidimos volver a casa y empezar otro tipo de vida".

domingo, 16 de septiembre de 2012

Eduardo Argos: El placer de ayudar en casa

El clásico "antes"...
¿Hay algo mejor para un chico joven que debutar en ACB en el equipo de su ciudad? Sí: contribuir, siendo apenas un crío, en la permanencia del equipo. Eduardo Argos no es que tuviese una carrera ACB rimbombante, pero los once partidos que disputó con el Cantabria Lobos (uno en la 98-99 y, sobre todo, diez en la 2000-01) seguro que los disfrutó al máximo.

Argos era un base 'de la casa', más bien pequeñito (1,80). El 11 de abril de 1999 vivió el clásico 'estreno del junior en Vitoria', tres minutos con el partido decidido en los que pudo sacar un par de faltas y anotar cuatro tiros libres. Lo importante llegaría año y pico después.

Él siguió jugando en el filial, progresando. No había cumplido los 20 aún. Pero en la temporada 2000-01 hubo una serie de problemas internos en el Cantabria Lobos, un club bastante recordado por lo explosivo de su presidente, Ciriaco Díaz. La escasez presupuestaria obligó a echar mano de varios jóvenes para completar la plantilla. Uno de ellos era Alberto Miguel y otro, Argos.
...y "ahora".

Miguel, ya lo sabemos, fue una irrupción refrescante. Bajo la dirección de Dani García, Argos se limitó más a dar algún descanso al base titular, Joaquín Ruiz Lorente. Con un equipo bastante flojo, y en unas circunstancias al parecer muy difíciles, la entrega de los chicos y el tremendo apoyo de público que hubo siempre en Torrelavega obraron el milagro de la permanencia.

Nuestro protagonista no volvió a jugar en ACB, aunque no se movió de Cantabria en los años siguientes, jugando en Primera, EBA y LEB Bronce hasta el 2008 con equipos de la zona.

Desde luego, la cosa no estaba pensada para hacerse rico con el baloncesto. Desde hace cuatro años trabaja en Madrid como ingeniero, la carrera que iba estudiando mientras jugaba. Se ha desvinculado del baloncesto, aunque sigue jugando algunas pachangas con los amigos, cuenta.

"Mi etapa ACB fue muy corta y fugaz, compaginando categorías inferiores con el primer equipo, y disputando una temporada completa en plantilla (pocos minutos pero mucho curro en entrenos), en la que nadie daba nada por nosotros y conseguimos salvar la categoría", recuerda. Y saca a colación una anécdota: "de ese año todo el mundo recuerda una canasta que hice con bastante suerte, anotando al final del tercer cuarto desde el tiro libre contrario, y ganando ese partido (segundo partido de liga contra Girona, tras perder en Málaga el primero por casi 40 puntos)".

sábado, 15 de septiembre de 2012

Marvin Alexander: Un 'enganchado' a España que quiere ser granjero

Ya en Granada en sus años de LEB.

Muchos americanos llegan a España para jugar un puñado de partidos y se enamoran. Su prioridad pasa a ser estar en nuestro país, sea en la liga que sea. Es muy significativo el caso de Marvin Alexander, que apenas dejó de estar en alguna competición de aquí, a distintos niveles.

Alexander, el típico '4' de 2,03 que fue sustituyendo, con el tiempo, la velocidad por la inteligencia y la corpulencia, atesora también una estadística curiosa: disputó cuatro temporadas en la Liga ACB, aunque ninguna de ellas la completó. Durante una época importante de su trayectoria tuvo problemas físicos que le impidieron tener más continuidad.

Su nombre está sobre todo asociado al de Girona. El Valvi le trajo en la temporada 89-90, pero le sustituyó por lesión por George Johnson. El año siguiente intentó recuperar tono en Primera B en Santa Coloma. Tras un tiempo en Francia, el club gerundense volvió a confiar en él para la 92-93, pero en febrero volvió a lesionarse y entró por él Keith Robinson. Aún así, continuó en la 93-94, que tampoco pudo concluir, siendo suplido por Shaun Vandiver en enero.

Su único equipo ACB fuera de Girona fue el Caja San Fernando, pero tampoco en Sevilla logró completar el curso 95-96. Richard Scott entró por él. En total, 10, 26, 13 y 13 partidos con unos decentes 14,2 puntos y 6,6 rebotes.

Se convirtió entonces en un americano de referencia en la LEB: Pineda, Tenerife, Murcia, Granada y Manresa (LEB) y Gramanet y Algeciras (LEB2). Tenía 37 años cuando concluyó su carrera en este último equipo en la temporada 2002-03.

En la actualidad.
Ya con la doble nacionalidad, no paró ahí la cosa. Regresó a Cataluña, donde se sacó el título de entrenador y colaboró trabajando con niños con el club de Barberá, donde llegó a regresar a las pistas en la Primera Catalana. Solobasket lo recogió aquí en el 2006.

 "Pasé un tiempo maravilloso en España. La gente, la comida y la cultura eran estupendas", recuerda. Ahora vive en el estado de Mississippi y, según cuenta, proyecta cambiar de profesión. "Pongo calefacciones y aires acondicionados, pero estoy intentando salir adelante con una granja y dedicarme a ello. Los beneficios son mayores. Para mí es como volver a mi infancia, cuando mi abuelo era un pequeño granjero. Voy a criar cerdos, gansos y pollos y también a sembrar patatas, maíz, sandías, etcétera"...

Ahí queda eso.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Alberto Abalde: Otro creador de una estirpe


Lanzando en suspensión en A Malata.
Hace no mucho hablé aquí de Félix de la Fuente, un jugador 'ochentero' que es padre de chico y chica que llegaron más o menos a la élite. Alberto Abalde va por el mismo camino: fue 'santo y seña' durante una época en el baloncesto gallego y más concretamente en el OAR Ferrol y ahora, tras ver debutar entre las mejores a su hija Tamara, cuida con mimo a Alberto, internacional en categorías inferiores y una de las grandes promesas del Joventut.

Los genes son los genes. Alberto Abalde 'padre' era un alero de 2,01 muy de la época: todo corazón, no exento de calidad, y que se adaptaba a lo que le pedía el entrenador, que podía ser también ayudar bajo los tableros. Acumular 154 partidos en la ACB a lo largo de cinco temporadas no es sencillo (todas en el mismo club), aunque esos 4,6 puntos y 1,9 rebotes en 19 minutos no sean de relumbrón. En aquel ecosistema, la anotación corría a cargo de Manolito Aller y el trabajo interior recaía en Anicet Lavodrama. Fede Ramiro o Ricardo Aldrey dirigían el cotarro. Alrededor de ellos se formó un equipo sólido que se manejó bien en la zona media-baja de la clasificación. Si queréis leer más sobre aquella aventura ferrolana, os remito a un artículo que hace no mucho me sacó ACB.com aquí.
En la actualidad. Trabaja en un banco.

Abalde procedía del Obradoiro. Es la demostración de lo bien que trabajaba la cantera el OAR, que captaba a los mejores de su comunidad autónoma. De hecho, él no es de Ferrol, sino de Vigo, donde vive actualmente. "Llevo una vida normal en familia, desarrollo una actividad profesional en el sector bancario tan denostado actualmente, y tengo un negocio relacionado con el turismo con mi esposa. Además, he seguido en contacto con el basket y ya hace años que saqué el titulo de entrenador superior y entreno y formo jugadores jóvenes, actualmente en el junior del Marin Peixegalego", me escribe con enorme amabilidad.

Tamara Abalde.
Su relación con el basket también es cuidar al máximo la carrera de sus hijos. Tamara Abalde --a la que, por cierto, y poniéndonos algo machistas, muchos consideran la baloncestista española más guapa-- completó su formación en USA y ha sido internacional y jugado en varios equipos de la Liga Femenina, aunque desde hace un año se apuntó a la tendencia migratoria de las 'cracks' nacionales y ahora está en el Basket Landes francés. Tiene 23 años, mide 1,90 y es ala-pívot. Alberto, como he señalado antes, fue captado por la Penya y tiene muy buena pinta con su 1,99 jugando de escolta y sus 16 años.

Alberto Abalde hijo.
Siempre suelo preguntar a los jugadores qué recuerdo les queda de su época como profesionales. Abalde me ofrece una reflexión que muchos compartimos como respuesta: "Sobre todo había más compromiso, identificación por parte de todos los jugadores hacia sus clubes. Antes jugadores como Chichi Creus, Epi, Corbalán, Fernando Martin o Manolo Aller, Mico Saldaña, Miguel Loureiro, Anicet Lavodrama y yo mismo demostrábamos cada domingo un cariño hacia los colores que ahora con la globalizaciòn no se da. Antes todo era mas romántico. Recuerdo además los viajes y la tremenda camaradería que había incluso con los rivales, pero supongo que esto engloba a toda la sociedad. No obstante, el baloncesto ha mejorado muchisimo y ahora el nivel es muy superior. Más alto, más rapido, más fuerte. En suma, más talento individual, no táctico. En fin, los cuentos del abuelo cebolleta, jajaja".

jueves, 13 de septiembre de 2012

'Joe' Alonso: El inexplicable caso del tahúr

Un crío con Las Rozas (92-93).

¿Cómo es posible que uno de los mejores jugadores ofensivos españoles de los últimos 15 años solamente haya jugado una temporada en la ACB, un total de 28 partidos? Es lo que me pregunto, yo y otros muchos, sobre José María 'Joe' Alonso.

Alonso se retiró a los 38 en el 2011 después de una carrera en la que fue importantísimo en categorías federativas y poco relevante durante su único año entre los mejores, la campaña 96-97 con el Fuenlabrada. Quien le haya visto jugar recordará lo grandísimo que veía el aro, el arrollador juego de ataque que ejecutaba, lo listo que era... Inolvidable esa jugada en la que se hacía el despistado, bajaba el balón a la altura de las rodillas y súbitamente lo levantaba para enchufarlo ante la mirada atónita del defensor. Lo hizo cientos de veces y nadie supo pararlo.

'Joe' es de Linares (Jaén), pero surgió de las categorías inferiores de Las Rozas. En 1993 llegó al Fuenlabrada, con el que estuvo tres años en la transformación de Primera a EBA como segunda categoría, y fue en la localidad madrileña donde tuvo su única oportunidad en ACB. Lo curioso es que no lo hizo mal (21 minutos de promedio y 4,5 puntos por partido), aunque en un perfil distinto que el que caracterizó la segunda parte de su carrera. Sobre todo jugó de base, y no de escolta, que era como hacía dañito.

Volvió a Andalucía, al Cajasur de Córdoba, donde se permaneció cuatro temporadas cuando allí había un buen proyecto LEB bajo la dirección de Rafa Sanz. Su poder ofensivo empezó a crecer exponencialmente, con una última temporada, la 2000-01, en la que rozó los 20 puntos por partido. "Uno de los años tuve una oferta del Forum, en la ACB, pero el club no me dejó salir", recuerda.

En su único año ACB, 96-97.
Sin embargo, la máxima categoría no le ha obsesionado nunca. "Otro año me llamó el Cantabria, pero pagaban prácticamente lo mismo o menos que en LEB y a mí lo que me gusta es jugar, no ser cuarto alero. No lo hubiese aguantado. Cuando estuve en Fuenlabrada en ACB viví lo que nunca me había pasado ni me volvió a pasar: los últimos partidos no salí ni un minuto estando bien físicamente. Y aún me acuerdo de ello", añade.

Y es que de él hablan sus entrenadores que es un obseso de la victoria y de ser protagonista en ella. "Es un tahúr. Te quiere ganar a todo, sea como sea", le define Martín Fariñas, que le dirigió en Fuenlabrada año y medio. "Es competitivo al máximo. No sólo en baloncesto. Juega bien a todos los deportes", relata Javier Juárez, el técnico que le apadrinó en sus últimas campañas en Illescas y Alcázar.

Regresó a Madrid en el 2001, de cuya zona de influencia no se movería excepto unos meses en el Algeciras. Complutense, Pozuelo, Illescas, Guadalajara, Alcázar... Con la salvedad del último año, no bajó nunca de los diez puntos por partido. Observad sus números en la ficha de feb.es si tenéis un rato. Incluso en la temporada de su retirada acaba con un 54% en triples.

¿Entonces? ¿Por qué? Hay quien señala al aspecto físico. "Sí, es posible que no fuese un gran atleta, pero eso me ha servido para desarrollar otras cualidades y poder alargar mi carrera. Cuando dependes del físico, es lo primero que te falla y por eso te tienes que retirar antes. Yo no sigo jugando porque no me deja mi mujer", dice entre sonrisas.

Al respecto, Juárez narra una gran anécdota sobre él cuando estaban en Illescas. En un entrenamiento, 'Joe' se quitó la camiseta y a Dexter Lyons, el típico americano fibroso y hercúleo, se le escapó una sonrisa. La respuesta tuvo su miga.

--Mira, Dexter. Si yo tuviera tu cuerpo, estaría en la NBA. Y si tú tuvieses el mío, estarías en una oficina.

Sus compañeros reaccionaron con una mezcla de risas y estupefacción.

En su última etapa como jugador, en Alcázar, en el 2011(Foto: Depoalcazar)
De cerebro tampoco tiene pinta de andar mal nuestro personaje. Estudió Fisioterapia, tiene un master en Osteopatía y está terminando un grado de Educación Primaria. Está trabajando como 'fisio' y al mismo tiempo hace prácticas en la enseñanza. También saca tiempo para entrenar a chavales y no descarta aspirar a un banquillo profesional. "Como se ve, no me aburro", concluye. Ni nadie se aburrió viéndote jugar, 'Joe'.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Tanoka Beard: El 'pirata' se pasa al hip hop

No soy muy de poner vídeos aquí. En realidad, tampoco hay muchos vídeos en Youtube del tipo de jugadores de los que suelo hablar. Y, bueno, el que quiera indagar más, que lo haga, hay páginas buenas donde descargar partidos. Solamente doy cuatro pinceladas sobre el personaje de turno. Pero tenéis que ver esto. Dadle al play. Es un 'must'.


Sí, es él. Tanoka Beard en una televisión (creo que de Estonia, o quizás Finlandia), rodeado de pavas, marcándose un hip hop. O un rap. No sé. Por lo visto hay diferencia entre ambas cosas, pero no acabo de detectarla. Disculpad mi ignorancia. Es el nuevo destino profesional de un hombre que fue una grandísima estrella de la ACB durante la segunda mitad de los 90, unos años que en los que, aparte de su poderoso juego, se hizo famoso también por jugar con un pañuelo en la cabeza, a lo 'pirata'.

Con Turner, con la Copa del 97, portada
de Gigantes del Basket.

Beard, aparte de cuidar de la carrera de su hijo Will, ha optado por este camino, el de la música. De momento, no encuentro muchas referencias suyas en el mundillo. No sé si es un capricho o va en serio. Su último equipo conocido fue el Tartu Rock de Estonia, en la 2008-09, ya acercándose a los 40.

Su historia es poco tradicional. Para empezar, nació en 1971 en un estado muy poco 'negro', el de Utah, y se hartó de batir récords en la Boise University, en Idaho. Pero nunca llegaría a jugar un solo minuto en la NBA. Todo un sacrilegio, ¿verdad?

Eso sí, en Europa le fue bastante bien. Y eso que tuvo un florecer bastante tardío entre nosotros. Tras un año en Roma (14,6 puntos y 9,1 rebotes), jugó un puñado de partidos (8) en el Breogán de Lugo en 1994, pero no llamó especialmente la atención (todavía no usaba el pañuelo, aclaro). Sus 14,3 puntos y 11,1 rebotes no le sirvieron para seguir en la ACB, donde sí regresó con fuerza tras pasar por Turquía (Ulker) y Francia (Besançon).

Tanoka --que por lo visto significa algo así como 'guerrero valiente' en un dialecto indio-- fue un gran hallazgo de Alfred Julbe para su Joventut en 1996. Estrenó un llamativo pañuelo verdinegro y fue el bastión interior para que el histórico club saliese de unos años de atonía llevándose la Copa del Rey del 97 en León. Andre Turner y Andy Toolson fueron sus principales socios.

En el Real Madrid, un MVP amargo.
Su tremenda aportación estadística (18,9 puntos y 10,2 rebotes en 72 partidos en la Penya en dos años) le permitieron subir un ansiado escalón: el Real Madrid. Pero aquella en temporada 98-99 los blancos seguían con sus problemas de identidad y fueron eliminados en semifinales por el Caja San Fernando con aquel triple en la Ciudad Deportiva de Nacho Romero. Tampoco llegaron lejos ni en Euroliga ni en Copa del Rey.

Beard no renovó, pese a firmar números casi calcados a los del Joventut  (17,9 y 9,6) y hasta ser nombrado el MVP de la temporada gracias a ellos (entonces se escogía al que mejor valoración tenía). Se le empezó a acusar de ser un jugador demasiado individualista y que precisamente cuidaba más de estar contento con su línea en la planilla del final que del resultado del equipo. También empezó a ser señalado como mal defensor. Ese estigma le persiguió la siguiente campaña en el Pamesa Valencia, donde le ocurrió prácticamente lo mismo (16,1 y 10,4 y una decepcionante sexta posición). Como un reloj.

Un par de años después, en la 2001-02, regresó al Joventut, ya en otras condiciones económicas, y repitió MVP mejor que nunca en sus dígitos (19,2 y 11,0). Pero pese a ello, el equipo no hizo el 'playoff', terminando noveno. La leyenda negativa crecía y él no volvería a pisar ningún equipo español.

Parece que las lesiones le respetaron y pudo alargar bastante su carrera incluso a un nivel Euroliga. Fue muy apreciado en el Zalguiris (2003-07). A esas alturas volvía a no llevar pañuelo. Y al final se dejó ver por ese tipo de ligas, como la puertorriqueña, que huelen a dinero fácil y algo desesperado.

Quizás con esta foto suban las visitas femeninas. 
En Lituania tiene pinta de que dejó buenos amigos. Lo digo porque me despido con otro vídeo musical junto con unos raperos locales, Linas Adomaitis y Simona, en el que ejerce de estrella invitada. ¿Os atrevéis, o fue bastante con el primero?






martes, 11 de septiembre de 2012

Santi Aldama: Esperanza olímpica de 2,13



Sonriente con el CAI Zaragoza.
El de Santi Aldama fue el típico caso en el que unas expectativas desmesuradas no se pueden cumplir. El motivo es que, a finales de los 80 y principios de los 90, el basket español buscaba desesperadamente su nuevo Fernando Romay. Lo acabaría encontrando --y mejorando-- en Roberto Dueñas, pero antes hubo más de un candidato que se quedó en el camino.

Santi, nacido en Quel (La Rioja), acabaría midiendo 2,13, lo mismo que Romay. Según cuenta, hasta los 13 años no tuvo ningún contacto con el baloncesto. "Jugué en mi pueblo en la categoría juvenil de la mano de José Luis Rodríguez, un profesor de la EGB que no se conformaba con dar clases en la escuela de Quel, sino que se involucró con los jóvenes del pueblo, especialmente con el baloncesto... deporte que amaba y sigue amando", recuerda.

Esa aventura de los 13 años duraría muy poco. Se rompió un dedo en uno de los partidos y no volvió a pisar una cancha de baloncesto hasta aproximadamente tres años después en el CAI Zaragoza. "Fui a la 'Operación Altura' y cuando hicieron un estudio sobre la previsión de crecimiento que iba a tener, dijo que podía alcanzar 2,14. A partir de este momento, comenzó una maratón de trabajo en la que un buen número de entrenadores del club se involucraron para trabajar conmigo. Les estoy muy agradecido a cada uno de ellos. El primer año (era juvenil de último año) no jugué partidos oficiales. Todo fue preparación física, técnica individual, trabajo táctico y una dieta para intentar coger algunos kilitos que me hacían mucha falta. En mi segundo año comencé a jugar con el equipo junior y con el equipo llamado “Técnicos”, que me sirvió para acumular minutos de juego y para endurecer el espíritu", añade.
Marcado por Stojko Vrankovic en uno de
sus 10 partidos internacionales.

En el tercero ya logró compaginar el junior con el equipo de ACB, con el que logró debutar en la temporada 87-88 con apenas 20 años. Era la gran esperanza del club, que por entonces se convertía en alternativa de poder para los dos 'grandes' y el Joventut. Añadir un pívot español de tal envergadura a un elenco de nacionales y extranjeros cada vez más fuerte era tentador.

Sin embargo, había un halo de precipitación en todo. "Viendo estos hechos con la perspectiva de los años, no deja de ser curioso que en tan solo tres años pasara de no saber botar el balón a jugar en la ACB", asume el propio Santi.

Con una fructífera cesión al Huesca de por medio, totalizó seis temporadas en el CAI, a medio camino entre el puesto de tercer pívot y el de cuarto. El 'highlight' (paradójico) de su carrera fue ser seleccionado para los Juegos Olímpicos de Barcelona. Romay estaba lesionado y Antonio Díaz Miguel pensó en él como intimidador, pero no fue una competición grata de recordar con el 'Angolazo' como momento traumático. Aldama jugó muy poquito, con 1,8 puntos y 1,3 rebotes de promedio. No regresó al equipo nacional.

De todos modos, su envergadura le sirvió para jugar 227 partidos en la máxima categoría, una cifra bastante alta. Promedió 3,6 puntos, 2,5 rebotes y 0,9 tapones en 14 minutos. Y puede presumir de haber ganado la Copa del Rey de la 89-90 en aquel CAI de Mark Davis, Belostenny, los Arcega, Zapata...

En la fila de arriba, entre Belostenny y Mark Davis, recibido por el Rey tras ganar la Copa del 90.
Hoy en día vive en la isla de Gran Canaria, su último equipo ACB en la 96-97, aunque apuraría unos años más de baloncesto en Zaragoza con el Helios (en Segunda y EBA) y apuraría tres añitos en LEB con Drac Inca (2000-01) y Ourense (2001-02 y 2002-03). Actualmente es entrenador del Juventud Telde y trabaja como director de proyectos en la empresa formacioncorporativa.com

Con uno de los equipos de niños a los que entrena.
"Puedo decir que el baloncesto cambió mi vida radicalmente. Todo lo vivido en los 18 años dedicados a este deporte me han servido para conocer  gran parte del mundo, vivir grandes momentos y conocer a personas formidables. El hecho de vivir hoy en Gran Canaria y tener la familia que tengo se lo debo al baloncesto y solo con eso ya ha merecido la pena", concluye.